Miquel À. Sureda: “La mayoría de los pollencins se sienten compenetrados con la Base”

| Pollença, Mallorca |

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Miquel Àngel Sureda

Miquel Àngel Sureda

10-03-2012 | Pere Bota

Defiende con coraje los intereses colectivos. Tanto es así que si fuera perro de presa ganaba concursos. Miquel Àngel Sureda (Manacor, 1975) se graduó en Magisterio (UIB, 1998) y da clases en el Col·legi Públic del Port de Pollença. Concejal por ERC en Pollença, se ha propuesto que la población civil tenga acceso a los terrenos que ocupa la base militar.

La Base ha cumplido los setenta y cinco años de actividad. Le pregunto a Miquel Àngel Sureda por qué no asistió al acto conmemorativo. Me responde:
Miquel Àngel Sureda.- Primordialmente porque no se avanza ni un ápice en las gestiones para devolverla a la ciudadanía. Pero también porque la invitación era un tanto casposa. Se iba a rendir un homenaje a los que dieron su vida por España...
Llorenç Capellà.- ¿Por cuáles?
M.S.- Eso mismo me pregunté yo. ¿Quiénes eran los que cayeron por España y cuál era la España por la que cayeron...? Además se anunciaba un brindis por Su Majestad el Rey... Así, con esta pompa. Y yo pertenezco a un partido republicano, de izquierdas, y de ámbito catalán. Por coherencia ideológica, por tanto, no tenía que ir. No obstante, allí habría estado si el Ministerio de Defensa hubiera hecho patente algún gesto de buena voluntad hacia las legítimas aspiraciones de quienes reclamamos una Base para todos.
Llorenç Capellà.- Y no lo ha hecho, claro.
M.S.- No. Y su actitud es aún más hiriente, si cabe, puesto que la mayoría de los pollencins se sienten compenetrados con la Base. Al menos consideran que su proximidad les ha beneficiado. Tenga en cuenta que en el treinta y siete se llegaron a realizar vuelos regulares entre Pollença y Roma, Pollença y Cádiz y Pollença y Melilla. Además, en el orden humanitario, en la Base siempre había algún médico de guardia a quien se podía acudir para los casos de gravedad. Me refiero a los años en que no había servicio público de ambulancia y las comunicaciones con Palma eran difíciles.
L.C.- Ya.
M.S.- No obstante, la Base, actualmente, más que un recinto militar, es una zona para veraneo de las familias de los militares. Y ello, si tenemos en cuenta los sacrificios económicos que la crisis está exigiendo a los ciudadanos, tiene que considerarse, no sólo un privilegio, sino sobre todo una provocación.
L.C.- Vamos a ver. La Base está activa desde el verano del treinta y seis...
M.S.- Pero antes de la guerra ya había la llamada Base Aérea de Hidroaviones. Luego, a partir del golpe de Estado, se militarizó y amplió. Llegó a convertirse en el centro de operaciones de la Legión Cóndor en el Mediterráneo.
L.C.- Y de Pollença despegaban los aviones nazis que bombardeaban las poblaciones indefensas de Barcelona y València.
M.S.- Aquello fue un disparate. Pero la mayoría de los pollencins jamás lo supo o ya lo han olvidado... Lo cierto es que consideran la Base como algo propio, pese a ser lo que fue y servir para lo que sirvió. En el acto conmemorativo al que no asistí, hubo invitados con pins de simbología fascista en la solapa.
L.C.- ¿Y los militares se lo callaron...?
M.S.- No lo sé. Supongo que miraron a otra parte, aunque estoy convencido de que ya se sienten totalmente desvinculados del franquismo. En cualquier caso, sólo fue una bravuconada de añoradizos.
L.C.-...
M.S.- Además, si yo reclamo el uso público de la Base no es para satisfacer revanchismos del pasado, sino para que no se interpongan muros a la convivencia. Y no le hablo en sentido metafórico. Compruébelo. Irá caminando tranquilamente por la costa y, de pronto, se encontrará con una pared que le impedirá el paso. Y si consigue encaramarse lo suficiente como para mirar al otro lado, descubrirá una playa de ensueño llena de tumbonas ocupadas, niños que juegan alegremente en la arena...
L.C.- ¿Y...?
M.S.- Que se preguntará dónde está el ejército y el servicio a la patria y todo el lenguaje épico que se usa en estos casos. Entre mis alumnos tengo hijos de militares que viven allí y disfrutan del paraíso, lo cual me alegra. Pero sus compañeros de aula no tienen el mismo privilegio. Y no puedo evitarlo, esto me indigna.
L.C.- ¿Cuándo empezó a exigir el derribo de la valla?
M.S.- Hará unos diez años. Me casé en Pollença y mis dos hijos son pollencins. Así que este pueblo ya es el mío...
L.C.- Vale. ¿Pero cuándo empezó con el papeleo?
M.S.- A partir de 2006. Y al año siguiente Joan Puig, de ERC, presentó una proposición no de Ley en el Congreso de los Diputados, que fue respaldada por todos los grupos a excepción del socialista.
L.C.- ¿El Partido Popular la respaldó...?
M.S.- Sin ninguna objeción. Así que se remitió un texto al Gobierno...

L.C.- ¿De Rodríguez Zapatero...?
M.S.- Eso es. Gobernaba el PSOE. Pues bien: el texto decía que se le instaba a constituir, en el plazo de seis meses, una comisión mixta con presencia del propio Gobierno español, el de las Illes Balears y el Ajuntament de Pollença, para estudiar los usos civiles de la Base.
L.C.- Papel mojado ¿verdad...?

Estábamos en un despacho con mucho terciopelo rojo y sillones muy grandes, y yo me preguntaba qué hacía allí, ajeno a todo aquel boato y expresándome en mi pobre castellano de Mallorca

M.S.- Sí señor. Pasaron los seis meses y aún estamos esperando. Asistí con Joan Tardà, que era diputado, y Joan Lladó, que presidía ERC-Illes, a una entrevista con el director general de Infraestructuras Militares o algo parecido. Todo muy pomposo ¿sabe...? Estábamos en un despacho con mucho terciopelo rojo y sillones muy grandes, y yo me preguntaba qué hacía allí, ajeno a todo aquel boato y expresándome en mi pobre castellano de Mallorca.
L.C.- ¿Y qué hacía?
M.S.- Lo de siempre: reclamar con firmeza el uso público de la Base. Y conste que el militar que me estuvo escuchando nos prometió que iba a acelerar las gestiones...
L.C.- Estábamos en que la proposición no de Ley aprobada por casi todos los grupos parlamentarios no fue ejecutada por el gobierno socialista...
M.S.- Exacto. Y en 2008, Joan Tardà y otro diputado de ERC, Joan Ridao, exigieron al gobierno una respuesta por escrito.
L.C.- ¿Y la respuesta llegó...?
M.S.- Claro que sí. Especificaba que el aeródromo de Pollença es básico para la defensa nacional. Pero, a continuación, añadía que «además alberga una zona residencial que sirve a los fines sociales previstos en el Plan de Acción Social del Ministerio de Defensa». Y le cito la frase textualmente porque la memoricé. He ahí resumida en pocas palabras la injusticia que denuncio.
L.C.- ¿El Ajuntament de Pollença, no se pronunció?
M.S.- Se lo cuento. En 2007, cuando Esquerra aún no tenía representación municipal, presenté a través de Alternativa EU-EV una propuesta para que el Ajuntament instara al gobierno español a crear la comisión mixta que le había propuesto el Parlamento y que ésta, a su vez, se pusiera a trabajar inmediatamente para devolver la zona militarizada al municipio en un plazo máximo de cinco años. Y fue aprobada por unanimidad, con el voto favorable de los socialistas.
L.C.- ¿Acuerdo total?
M.S.- Total. Pero aún hay más. El invierno de 2009, tanto el Consell de Mallorca como el Parlament de les Illes Balears, a través de Miquel Àngel Llauger, aprobaron solicitar a Madrid la desafectación de los terrenos.
L.C.- ¿Y nada...?
M.S.- Nada de nada. El tema se ha atascado en algún despacho y no hay interés en desatascarlo. Mientras tanto, se eterniza la situación de abuso con el agravante de que la ciudadanía está soportando todo el peso de la crisis. Recortes sociales, familias enteras sin trabajo alguno... La sensibilidad colectiva se halla a flor de piel.
L.C.- ¿Llueve sobre mojado...?
M.S.- Así es. Soy maestro y el Ministerio de Educación no me paga las vacaciones ni cerca del mar ni en lo alto de la montaña. Y si no me las paga a mí, ni a usted, ni al señor de más allá ¿para qué vamos a pagárselas entre todos a los militares...? Son ciudadanos con los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro.
L.C.- Visto lo visto hasta ahora ¿ya ha arrojado la toalla?
M.S.- Será lo último que haga. Entiéndame: no exijo que se desmantele la estructura militar, sino que la playa y la costa sean de uso compartido. Así que en el plenario del pasado febrero, insté al alcalde de Pollença, que ahora es de derechas, a que planteara nuevamente la cuestión al grupo parlamentario del Partido Popular.
L.C.- Olvídese de la respuesta.
M.S.- ¿Le parece...? Mientras gobernaba el PSOE los conservadores votaron a favor de la devolución de la Base, tanto en Palma como en Madrid. Tienen el deber moral de cumplir lo acordado.
L.C.- ¿No se ofenderá si me sonrío...?
M.S.- Qué va. No solo comprendo su escepticismo, sino que lo comparto. Pero he de ser coherente conmigo mismo, he hecho cuanto he podido y sabido... Y no me arrepiento. Como maestro proclamo ante mis alumnos los valores de igualdad y de justicia que hacen libre a la persona. No quisiera defraudarlos.

El verano de 2011 fueron piedra de escándalo las vacaciones estivales de Leire Pajín y sus padres en el Llatzeret del Port de Maó, un antiguo hospital del siglo XVIII convertido en residencia de lujo, sostenida con dinero público para uso y disfrute exclusivo de los funcionarios del ministerio de Sanidad. Si la cosa no ha cambiado, los menorquines tenían prohibido el acceso, pese a que veinte años atrás fue declarado Bien de Interés Cultural. Precisamente Pajín, la primavera pasada llegó a un acuerdo con el Consell de Menorca para que pudiera ser visitado, pero, en julio, cuando ella se tomó las vacaciones, aún era un vedado estatal. Algo parecido pasa con la Base del Port de Pollença. Es cierto que mantiene operativas unas instalaciones que permiten el adiestramiento de unidades de salvamento y de extinción de incendios, pero su presencia no ha de ir en menoscabo de una política de puertas abiertas que implique, a la larga, el retorno al municipio de los terrenos requisados en los primeros meses de la guerra. El interrogante que se plantea es la posible propiedad particular de los mismos. Miquel Àngel Sureda me comenta que hasta el momento nadie los ha reclamado, algo ilógico porque tienen un valor incalculable. En cualquier caso ERC -recordemos que Sureda milita en Esquerra- no se ha preocupado en hurgar en el registro de propiedad, porque todo su interés se centra en recuperar para la ciudadanía el uso de los caminos públicos y de la costa.

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