Adriana Karembeu rompe su matrimonio con el exfutbolista del Real Madrid

| París |

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Fotografía de archivo tomada el 08/04/2010 de la modelo eslovaco-francesa Adriana Karembeu (i) y el ex jugador francés de fútbol Christian Karembeu durante un acto benéfico el castillo de Sforzesco en Milán (Italia).

Fotografía de archivo tomada el 08/04/2010 de la modelo eslovaco-francesa Adriana Karembeu (i) y el ex jugador francés de fútbol Christian Karembeu durante un acto benéfico el castillo de Sforzesco en Milán (Italia).

09-03-2011 | DANIEL DAL ZENNARO

La modelo Adriana Karembeu, casada desde 1998 con Christian Karembeu, que militaba entonces en el Real Madrid, confirmó hoy la ruptura de su matrimonio con el exinternacional francés y aseguró que nunca engañó a su marido.

«La verdad es que nunca he engañado a mi marido, pero Christian y yo nos separamos hace varios meses. Yo fui la que se fue», asegura la modelo, que llena la portada de la revista «Paris Match».

Adriana, nacida en la localidad eslovaca de Brezno, asegura que ambos siempre han sido «una pareja muy mediática y muy expuesta» y que la razón de que decidiera hacer pública su situación sentimental es que, «desde hace algunas semanas», está «enfadada» por encontrar en la prensa fotos suyas «con otros hombres, presentados como supuestos amantes».

«Por mi parte, nunca ha habido otra persona. Por la suya, no lo sé. Lo que sé es que estaba constantemente sola y que para recuperar la ilusión de un hogar tuve que irme a Eslovaquia, donde vive mi madre, a quien adoro», relata Adriana.

La modelo y expresentadora desgrana los motivos de su separación y explica que cuando su marido se retiró de los terrenos de juego en 2005 «comenzó a vivir a 300 kilómetros por hora», inmerso en «multitud de actividades» para encontrar «su sitio en el mundo», como un programa de televisión para la cadena «Planete» que a veces le obligaba a ausentarse durante dos o tres meses.

«No lograba seguirle. Nos perdimos sin querer. No logramos reencontrarnos. Tengo 39 años y necesito estabilidad. El no», comenta la que en 2006 fuera elegida la mujer más sexy del mundo por la edición francesa de la revista FHM.

Caminos separados

Ahora, cada uno «debe seguir su propio camino», dice Adriana, que prefiere abandonar a su marido «para no arruinarlo todo» y no «estropear los recuerdos». «He pasado con Christian 15 años maravillosos en los que me alimentaba exclusivamente de mi amor por él (...), seducida por su personalidad, su seriedad, su amabilidad y su misterio. A mis ojos, nada era más importante que él. Para que nuestro amor pudiese desarrollarse, abandoné París y me encontré, a base de traspasos, en Génova, Madrid, Middlesbourgh, Atenas, Génova y Bastia», agrega.

Dice la modelo que entonces no le importaba no poder atender a sus compromisos profesionales o pasar «los fines de semana sola», mientras Karembeu se concentraba con el club en el que jugara en ese momento, bien fuera el Nantes, la Sampdoria de Génova, el Real Madrid, el Middlesbrough, el Olympiakos, el Servette de Ginebra o el Bastia, donde se retiró en 2005.

Preguntada sobre si el exinternacional francés, que disputó 58 partidos con la elástica francesa y se proclamó campeón del mundo en 1998 y campeón de Europa en 2000, es celoso, la modelo y empresario de su propia firma de perfumes asegura que es «una cuestión cultural».

«Siempre quería que hiciese las cosas con él y no habría soportado que me fuera de vacaciones ocho días con una amiga», comenta.

La «pareja estaba tan fusionada que, sin darme cuenta, ya no veía a mis amigos, a mi familia», explica Adriana, quien dice que está orgullosa de haber podido preservar su trabajo a pesar de que el jugador hubiera preferido que se quedara en casa.

La ex pareja de Christian Karembeu asegura que sigue sintiendo amor por él porque es su sangre y su familia, a pesar de que no tuvieran hijos por decisión de la modelo.

«Siempre quise envejecer con él», dice Adriana, fascinada por el que fuera su pareja desde que le conoció en un vuelo París-Milán y empezara a descubrir, a su lado, que «el mundo se llenaba de colores».

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