Marion Cotillard celebra sus 40 años metiéndose en la piel de un personaje de videojuego

| París |

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La actriz francesa Marion Cotillard posa a su llegada al estreno de 'Two Days, One Night' durante la edición 67 del Festival de Cine de Cannes en Cannes (Francia).

La actriz francesa Marion Cotillard posa a su llegada al estreno de 'Two Days, One Night' durante la edición 67 del Festival de Cine de Cannes en Cannes (Francia).

20-05-2014 | Efe

Le prestó su cuerpo y su alma a Edith Piaf, lo que le valió un Óscar, o su humanidad a Lady Macbeth, y ahora Marion Cotillard, a sus 40 años, que cumple este miércoles, se embarca en la adaptación al cine de la serie de videojuegos «Assassin's Creed».

Pero Cotillard no solo es una de las actrices francesas de mayor proyección internacional, sino que además es cantante, diseñadora, imagen de una firma de lujo y una destacada ecologista.

En los genes lleva Cotillard su vena artística. Nació el 30 de septiembre de 1975 en París. Su padre, Jean-Claude Cotillard, es actor, mimo, realizador y fundador de la compañía que lleva su nombre. Su madre, Niseema Theillaud, actriz y profesora de arte dramático en Orleans. Y de sus dos hermanos gemelos, dos años menores que ella, Quentin y Guillaume, este último también es actor.

Su enorme talento le viene de lejos, ya en el conservatorio de Orleans logró el primer premio de arte dramático en 1994.

En estos 21 años transcurridos su currículum es más que brillante y atesora un Óscar -de dos nominaciones-, un Bafta británico, un Globo de Oro (los tres por su interpretación de Piaf) y dos César del cine francés, uno de ellos por esa película y el otro por «Un long dimanche de fiançailles».

Ahora, pendiente de estreno tiene el filme de animación «El principito», de Mark Osborne, donde pone voz a la Rosa en la versión francesa e inglesa y «Macbeth», de Justin Kurzel, que la considera «una de las más grandes artistas contemporáneas».

Rodado en pleno invierno en Escocia, el filme se estrenó en mayo en Festival de Cannes y llegará a los cines a partir de octubre.

Cotillard imprimió humanidad para sacar matices nuevos al ambicioso personaje shakesperiano de Lady Macbeth, uno de los más interpretados del teatro clásico, aún a riesgo de que su versión de esposa enamorada restase fuerza al papel de mujer manipuladora que empuja a su marido al asesinato y la traición para ocupar el trono.

Prueba de que Kurzel no hablaba por hablar cuando alababa a Cotillard es que cuenta con ella de nuevo, y con Fassbender, para interpretar a los icónicos personajes de la popular saga de videojuegos «Assassin's Creed», que ha vendido más de 70 millones de copias.

Se estrenará en 2016, al igual que «Mal de pierres», de su compatriota Nicole Garcia.

Una enorme variedad de papeles que demuestran la versatilidad d una actriz cuyo método de trabajo es radical. Consiste en «vaciarse» por dentro para dejar entrar al personaje.

Y tanto se vació para rodar en 2007 «La Môme» ("La vida en rosa"), de Olivier Dahan, que llegó a rozar el «misticismo», según confesó a The Guardian.

El fin del rodaje fue mas duro de lo previsto ya que tardó ocho meses en despojarse de Piaf. Hizo «exorcismo con sal y fuego», viajó a Bora Bora para «escapar» de ella, y a Perú para hacer «ceremonias chamanicas de purificación».

Finalmente, decía entonces, Piaf desapareció de su vida cuando se dio cuenta de que compartía con ella un miedo: ser abandonada.

Pero antes de llegar a la diva francesa, se multiplicó en las pantallas, sobre todo a partir de «Taxi» (1998), de Gérard Pires, producida por Luc Besson, la película que le dio el gran espaldarazo a la fama y su primera nominación a los César de la Academia de Cine de Francia. Se rodaron dos secuelas, dirigidas por Gérard Krawczyk.

La segunda nominación a los César le llegó con «Les jolies choses», adaptación de la novela de Virginie Despentes, pero fue al tercer intento cuando se lo llevó, como mejor secundaria. Fue por «Un long dimanche de fiançailles», en 2004, con 29 años y por solo siete minutos en la pantalla.

Un año antes dio el saltó internacional al ofrecerle Tim Burton un papel en «Big Fish», su primer papel en una producción estadounidense, en el mismo año en el que rodó «Jeux d'en-fants», junto al actor y realizador Guillaume Canet.

En aquella época, Canet estaba casado con la actriz alemana Diane Kruger y ella salía con el actor y director francés Stéphan Guérin-Tillié.

La amistad entre Cotillard y Canet evolucionó y comenzaron a salir juntos en 2007, formando una de las parejas más conocidas del cine francés. En mayo de 2011 nació su hijo Marcel.

Ese 2007 fue también el año de su gran éxito mundial. Entró en la leyenda por su interpretación de Edith Piaf y se consagró con el Óscar, el Bafta, el Globo de Oro y el César.

Después entonces no ha parado de trabajar, en grandes producciones como «Public Enemies», de Michael Mann; «Nine», de Rob Marshall; «Inception», de Christopher Nolan; «Contagion», de Steven Soderbergh, o «Batman: The Dark Knight Rises», de Nolan.

Pero también en películas de autor como «Midnight in Paris», de Woody Allen; «Les petits mouchoirs», dirigida por su pareja, Canet; «De rouille et d'os», de Jacques Audiard; o «Deux jours, une nuit», de los hermanos Dardenne, con la que consiguió su segunda nominación al Óscar.

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