El delantero del Cádiz Chris Ramos y el defensa del Mallorca Antonio Raíllo, durante el partido de este domingo en el estadio Nuevo Mirandilla. | Ramon Reus

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El capitán del Real Mallorca, Antonio Raíllo, se iba con una sensación extraña del Nuevo Mirandilla de Cádiz. «Es difícil de analizar lo que ha pasado», reconocía el defensa andaluz. «Te pones por delante en el primer disparo a puerta y el equipo defensivamente estaba bien, porque no nos generaban. Y el gol de ellos es incluso en propia puerta», lamentaba.

Raíllo cree que con el empate final deja en el aire un objetivo, el de la permanencia, que con la victoria estaba guardado bajo llave. «Te quedas con la sensación un poco negativa al final del partido porque tenemos una contra de Sergi Darder que salva con una parada espectacular Ledesma y luego hemos tenido dos o tres opciones más de generar esa contra decisiva, pero no aciertas en el ultimo pase o en ese control. Te vas con la sensación de que podías llevarte los tres puntos pero te quedas con solo un empate», señalaba.

«Mantienes la distancia y tienes una jornada menos, pero la victoria hubiera sido decisiva, con una distancia difícilmente salvable y el objetivo estaba conseguido», insistía Raíllo, que celebraba haber llegado a los 250 partidos oficiales con el Mallorca. «Es un placer jugar en el club y jugar para este escudo que es parte de mi familia».