Rubalcaba aseguró ayer en Fuenlabrada que la derecha y la izquierda se distinguen por cómo se gasta el dinero y «por la justicia social». | Efe

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El candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, defendió ayer «unas finanzas estables y una deuda pagable» para que el país tenga autonomía política, y ha querido dejar claro que incurrir en el déficit público no es de izquierdas. En un encuentro con colectivos sociales y vecinales de Fuenlabrada (Madrid), Rubalcaba subrayó que cuando un país debe mucho «pierde su autonomía política» porque está en manos de aquellos a quien debe dinero y, por ello, ha dicho que «lo de la deuda hay que medirlo».

El candidato socialista a la presidencia del Gobierno señaló que nunca había pensado que la diferencia entre la derecha y la izquierda se dirima entre quien se endeuda más, y aseguró que la derecha y la izquierda se distingue por cómo se gastan el dinero y «por la justicia social» que la izquierda trata de imprimir a sus acciones. «¿Quién ha dicho que sea de izquierdas endeudarse?», se preguntó Rubalcaba, quien remarcó que «lo que sí es de izquierdas es endeudarse pagando o pudiendo pagar cosas que tienen que ver con el interés general y con políticas sociales».

Sectores más débiles

«Lo que es de izquierdas -precisó- es dirimir los objetivos de gasto en función de los sectores más débiles, recaudar ingresos tratando que paguen más quienes más tienen y ordenar los gastos para que estos lleguen a quienes más lo necesitan».

El candidato también defendió que la medida de reforma se adopte precisamente ahora «por la situación que se vive en Europa», porque los mercados dudan de la capacidad de pago y por la crisis griega. Rubalcaba reconoció que el conjunto de países abordó la crisis griega pero «se hizo a medias», «cosa -admitió- que en Europa pasa muchas veces» y aquellos a quienes Grecia debía dinero se lo quisieron cobrar a otros países de Europa: como Italia, España o Bélgica.

El candidato valoró el acuerdo sobre estabilidad presupuestaria y ha señalado que si Europa adopta normas España tiene que ir «en el pelotón de cabeza». En ningún caso, dijo, «se puede decir a Europa que vaya deprisa, porque nosotros vamos despacio».