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Ya estamos enterados de que no hay bastantes cosas que comunicar para cubrir nuestras amplias necesidades de comunicación, como no hay contenidos suficientes para las exigencias del mercado de contenidos, y por tanto, gran parte de lo que se anuncie, y de lo que diga cualquiera, (yo mismo en este momento) serán repeticiones y más repeticiones. Imposible no repetirse, incluso varias veces en un párrafo, sería como pretender ver una peli policial, o de amores tontos, que no nos supiéramos ya de memoria. Igual que cuando el PP, a gritos, nos informa que el Gobierno, además de cómplice de ETA, también está a favor del sanguinario terrorismo de Hamás. Seguro que les suena mucho, porque lo proclaman todos los días como si fuese novedad. La comunicación, incapaz de dar abasto, es repetición. No puede ser de otro modo, y más vale aceptarlo. Ahora bien, en los pequeños detalles está el diablo, y hay repeticiones insignificantes y del todo innecesarias, que bien se podrían evitar. Por ejemplo, ya sabemos que X es el antiguo Twitter, no hace ninguna falta repetirlo cada vez que se hable del antiguo pajarito azul, ahora X. Que es además de lo que hablan todos. En serio, estamos perfectamente enterados de que lo que antes se llamaba de una forma, ahora se llama de otra, y no sólo nos trae sin cuidado, sino que además de agotador es publicidad encubierta. Por favor, no nos repitan más que X es el antiguo Twitter; digan una cosa u otra, lo entenderemos igual. La mayoría de las repeticiones, decíamos, son inevitables; hay que repetirnos mucho las cosas más absurdas (que la vieja ultraderecha es ahora libertad, por ejemplo, o que tenemos derecho a decidir y a la autodeterminación de género) para que nos entren en la cabeza. Pero las trivialidades y naderías las pillamos enseguida. Estamos abrumadoramente informados de que X es el antiguo Twitter, porque es imposible leer algo donde no figure textualmente esa expresión. Se repite más que el estribillo de que Sánchez es un dictador golpista, y su Gobierno totalmente ilegal. Con la diferencia de que esto último no tiene remedio, y lo de X, o Twitter, bien nos lo podríamos ahorrar. Ya lo sabemos, no lo repitan más. Por favor.