Más seguridad, ahorro energético y respeto por el medio ambiente

La electrificación del transporte tiene uno de los principales motores impulsores en los criterios de sostenibilidad

Juanjo Roig | 30/04/2010

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¿Por qué la electrificación?
La electrificación de infraestructuras ferroviarias ha seguido un ritmo imparable desde la segunda mitad del siglo XX. En la actualidad la mayoría de las infraestructuras ferroviarias de transporte de pasajeros están electrificadas en todo el mundo. En España el 85,4% de toneladas transportadas por RENFE se mueven con tracción eléctrica.
Históricamente la decisión de electrificar una línea se basaba en criterios estrictamente financieros, ya que las infraestructuras ferroviarias electrificadas son más rentables a partir de un cierto umbral de tráfico. Básicamente su mayor inversión inicial era compensada con creces por los menores costes de explotación derivados del uso de energía eléctrica y de menores costes de mantenimiento de los motores eléctricos.
Hoy en día la concepción de los servicios públicos ha cambiado y no funcionan estrictamente a remolque de un rendimiento económico sino más bien de un rendimiento social, cultural y medioambiental.
Por eso actualmente la electrificación del transporte tiene uno de los principales motores impulsores en los criterios medioambientales, tales como la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la emisión de gases contaminantes en destino (en las zonas urbanizadas), la contaminación acústica y otro tipo de residuos derivados del mantenimiento de los motores diésel.

Ventajas de la tracción eléctrica frente a la tracción diésel:

+) Ahorro energético (-) costes de mantenimiento
(+) Ahorro energético (-) costes de mantenimiento

La tracción eléctrica consume aproximadamente un 25% menos de energía que la tracción diésel, porque la eficacia energética es mayor, y además hablamos de energía que puede venir de fuentes renovables (eólica, solar, hidráulica, regenerativa, etc).
La posibilidad del uso del freno regenerativo (con la energía que se produce en el frenazo se puede volver a producir electricidad, que, a la vez, puede ser utilizada por los trenes eléctricos) puede representar ahorros adicionales de consumo energético en torno al 20%.
El precio de la electricidad resulta un 39% más barato que el gasóleo para ferrocarriles.
El coste del mantenimiento de las máquinas diésel es muy superior al de las eléctricas.

(+) Respeto por el medio ambiente (-) contaminación

Las repercusiones ambientales son el criterio clave en la planificación y desarrollo de las infraestructuras en nuestros días, y se tienen que tener muy en cuenta principalmente aquellas que incidan directamente sobre la calidad de vida de los ciudadanos y, concretamente y en este caso, en los usuarios del transporte.
Menor emisión de gases contaminantes: la tracción eléctrica emite un 59% menos de gases contaminantes, principalmente de CO2.
Menor emisión de gases contaminantes en destino: la tracción eléctrica no sólo emite menor cantidad de gases contaminantes, sino que también presenta la ventaja de emitirlos en las centrales eléctricas, lejos de los núcleos urbanos, que, además, están sujetos al cumplimiento de una serie de parámetros de seguridad y de control medioambiental.
Por contra la tracción diésel emite mayor cantidad de estos tipos de gases nocivos para la salud en el mismo centro de la ciudad, incluso en recintos cerrados (túneles, estaciones soterradas ...)
Menor contaminación acústica: la tracción eléctrica trabaja con niveles de ruido muy inferiores a los de la tracción diésel. La reducción de la contaminación acústica tiene un impacto claro en la mejora de la calidad de vida, tanto para los usuarios como para los vecinos de las zonas próximas al paso de este medio de transporte.
Menos residuos contaminantes: el mantenimiento de los equipos diésel obliga al tratamiento de residuos contaminantes, como el aceite de los motores, lubricantes, etc. Los motores eléctricos no producen apenas residuos.

(+) Seguridad y (+) comodidad

Los trenes eléctricos son más silenciosos que el diésel, y no producen humos derivados de la combustión de los carburantes.
Además, alcanzan velocidades más altas, por lo cual el tiempo invertido en los desplazamientos se reduce considerablemente. En este punto tenemos que añadir que la tracción eléctrica tiene más capacidad de aceleración que la diésel, y también es mayor la capacidad de frenado.
Todas estas características revierten en la seguridad y en la sensación de confort de los pasajeros.