«La afinación de la ‘flaüta’ contribuiría a su popularización y evitaría su desaparición»

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Santiago Paredes, El luthier de Morna, trabaja de forma completamente artesanal en su vivienda, situada cerca del pueblo de Santa Gertrudis.

Santiago Paredes, El luthier de Morna, trabaja de forma completamente artesanal en su vivienda, situada cerca del pueblo de Santa Gertrudis.

06-04-2017 | Toni Escobar
«La afinación de la ‘flaüta’ contribuiría a su popularización y evitaría su desaparición»«La afinación de la ‘flaüta’ contribuiría a su popularización y evitaría su desaparición»

Estoy aquí porque en los talleres de lutheria y de reparación de instrumentos de Valencia y de Euskadi donde he trabajado muchos de los clientes eran de Baleares; me vine hace dos años para tantear el terreno en Ibiza y después, en octubre de 2016, dejé mi trabajo en Valencia y aterricé aquí porque quería conocer el mundo musical de la isla y disfrutar de ella. Y de momento me va muy bien ya que tengo contacto con músicos y estoy teniendo bastante buena aceptación entre ellos». Así resume Santiago Paredes, ‘El luthier de Morna’, su aterrizaje en la isla hace apenas unos meses.

Santi o Iago, como se le conoce entre sus compañeros de profesión, dedica su vida a un oficio desconocido para la mayoría. No en vano el oficio del luthier se remonta a la Edad Media. Se denomina así actualmente a las personas que fabrican instrumentos de cuerda de forma artesanal, aunque nuestro protagonista también se dedique a la construcción de instrumentos de viento. En España hay muy pocos. La mayoría están en Valencia porque hay muchos músicos y hay mucha demanda, pero también hay en estudios en Sevilla, San Sebastián, Navarra y León, donde además reparan instrumentos como hace Santiago Paredes, que también afina y hace su mantenimiento.

«Un enamorado del folk»

‘El luthier de Morna’ lo pueden encontrar en facebook con este nombre; es un enamorado del folk y está muy interesado en todas las músicas de raíz. «Me parece muy importante la conservación del patrimonio musical de cada lugar donde resido y en ello trabajo también aquí», explica. Por este motivo se está empapando del folklore ibicenco y ya tiene algunas ideas que, según cuenta, «ayudarían a que la música pagesa se popularizara y no se perdiese, sin olvidar la pureza de la tradición». En concreto, «y aunque sé que me van a criticar mucho», tiene en proyecto afinar la flauta pagesa ibicenca «para que se pueda enseñar en el conservatorio, hacerla popular entre los estudiantes y poderla incorporar a las orquestas como se ha hecho, por ejemplo, con el txistu en Euskadi. Con ello evitaríamos que se aleje cada vez más de los jóvenes y del público en general».

Santiago ha viajado por toda España y el sur de Francia aprendiendo el oficio en diferentes talleres con maestros que en un principio le negaron su apoyo y que luego terminaron por enseñarle debido a su insistencia. «Este era un oficio que antes se transmitía de padres a hijos y era muy cerrado pero ahora con internet puedes ser más autodidacta». A su favor juega que procede de una familia de músicos y artesanos de la localidad valenciana de Riba-Roja del Turia, y finalmente decidió ser luthier o violero, como a algunos les gusta denominarlo, al descubrir que era un oficio que aunaba las profesiones de sus antecesores.

Con respecto a su faceta profesional, Santiago Paredes trabaja en su casa cerca de Santa Gertrudis y hace los instrumentos por encargo, algo que resulta caro porque se hacen a medida del músico y ninguno igual. «Si quieres un instrumento que suene bien tiene que estar hecho a mano, aunque ahora los construyen en serie en China usando máquinas que queman la veta de la madera y hace que la vibración no se transmita por ellas a todo el instrumento cuando la música es vibración y sin ella no existiría la música».

Y así dejamos a Iago, imbuido en el arreglo de un acordeón, que es un galimatías a descifrar para ignorantes en la materia, no sin antes transmitirles uno de sus pensamientos: «Las personas que amamos el folk hoy en día tenemos cosas que ofrecer que con el paso del tiempo serán también tradición, y así sucesivamente». Y un consejo: «No dejen los instrumentos al sol, se estropean, y yo sufro por ellos como si fueran mis hijos».

Su próximo proyecto: «Poder construir un arpa en la isla de Ibiza»

Uno de los próximos objetivos de Santiago Paredes es fabricar un arpa y su intención es poderla construir en Ibiza. Además, ‘El luthier de Morna’, que se define como un apasionado de la construcción del piano y de todo tipo instrumentos antiguos de cuerda y de musicoterapia, asegura que adora «hacer instrumentos antiguos de viento».

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