El lado oculto de la iglesia de la Mare de Déu de Jesús

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Imagen actual del exterior de la iglesia de la Mare de Déu de Jesús con su fachada completamente encalada.

Imagen actual del exterior de la iglesia de la Mare de Déu de Jesús con su fachada completamente encalada.

30-11-2017

La iglesia de la Mare de Déu de Jesús ha vuelto a abrir recientemente sus puertas después de que permaneciera cerrada durante unos meses debido unas obras de rehabilitación llevadas a cabo por el Consell d’Eivissa bajo la supervisión del Ministerio de Cultura y que han contado con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Eulària y el Obispado de Ibiza y Formentera.

Los trabajos han sido realizados por el arquitecto Toni Marí y en ellas han participado tambien las arqueólogas Andrea Torres Ferrer y Ángeles Martín y los restauradores Laia Fernández y Jordi Riera. Precisamente Martín aseguró ayer a este periódico «que la obra era totalmente necesaria porque el templo presentaba unas condiciones muy malas, sobre todo una terrible humedad que fue la que estuvo a punto de hacer que el fabuloso retablo gótico se perdiese para siempre».

Esta humedad fue causada, según Martín, por la agresiva intervención que tuvo lugar en los años 90. En ella se empleó un sistema conocido como mortero de cemento que, según la arqueóloga, «es totalmente incompatible con la mampostería de piedra con cal provocando que las piedras no puedan transpirar». Por ello, la primera actuación fue la eliminación de todos los reboques y desnudar las paredes para luego aplicar materiales tradicionales como el mortero de cal auténtica junto a nuevos métodos de conservación.

Estos trabajos han dejado al descubierto hallazgos que han servido para conocer mucho mejor este humilde templo que comenzaron a construir Romeu Johan y Bartaran Vidal en 1456 y que posiblemente se terminó unos diez años después. Previsiblemente uno de los más importantes es que en su origen la iglesia sólo tenía una nave rectangular que estaba construida completamente con muro de tapial, «un material económico y rústico, consistente en mezclar tierra con cal, que era muy común en la Edad Media y que llegó posiblemente a Ibiza durante la época musulmana». Además, este sencillo edificio tenía su encofrado, el armazón que forma las paredes, realizado en madera.

Después, según explicó hace apenas una semana durante una conferencia el delegado episcopal de Liturgia y Patrimonio, Francesc Xavier Torres Peters, la iglesia tras ser bendecida y consagrada el 6 de diciembre de 1549, se amplió con la construcción del presbiterio en la cabecera de la nave que albergaba el valioso retablo, y en 1692 se construyeron dos naves nuevas. Finalmente, según los libros de obra citados por Torres Peters, en 1715 se construye la nueva fachada delantera o frontispicio y se coloca el empedrado del patio y en 1716 se añaden la capilla del Santo Cristo y de la Purísima.

La fachada y el interior

Además, los trabajos que se han llevado a cabo en el exterior de la iglesia han permitido descubrir a los arqueólogos las distintas técnicas empleadas. Por ejemplo, Ángeles Martín aseguró que se han encontrado vestigios de técnicas como el opus spicatum o espina de pez, un estilo empleado sobre todo en los tiempos de la Antigua Roma y la Edad media y en entornos rurales durante los siglos XVII y XVIII y que consta de ladrillos o piedras talladas colocadas en forma de espina de pez.

Por último, también está siendo muy valioso el trabajo realizado por los restauradores Laia Fernández y Jordi Riera tras encontrarse restos de policromía en muy malas condiciones en distintas partes del interior del templo, sobre todo en las ménsulas o soportes para el incio de los arcos y las cuatro columnas y sus correspondientes capiteles.

Según explicó Fernández a este periódico, los trabajos, que aún no se han terminado, se han dividido en dos fases. En la primera, emplearon el bisturí para eliminar las distintas capas superpuestas y después se realizó un informe para cada fragmento dependiendo de su estado de conservación y la técnica empleada. Y ya en la segunda se llevaron a cabo los trabajos de limpieza, consolidación, pintura y aplicación del estucado para que no se desprenda. Una tarea que no ha sido nada sencilla debido a que el estado de conservación era muy malo y la pintura estaba muy dañada.

A TENER EN CUENTA

• La iglesia tuvo una torre. La iglesia de Nuestra Mare de Deu de Jesús albergó desde 1697 una torre que se define en documentos históricos como «altísima» y que, antes de ser derribada en el siglo XIX, posiblemente sirvió en más de una ocasión a todos los habitantes de la zona conocida como el Pla de Vila de protección contra los ataques de los piratas berberiscos. Según la arqueóloga Ángeles Martín el último resto que queda de dicha torre es una escalera de caracol amputada que se puede ver por encima de la sacristía.

• Grafitis y escudos. Los trabajos de restauración han sacado a la luz sorprendentes hallazgos. Por ejemplo, en la caja de la escalera que llevaba a la torre demolida se han encontrado grafitis de naves y embarcaciones, parecidas a las que se han hallado también en las murallas de Ibiza, y que refleja el fervor que tenían los marineros por esta iglesia. Además, en las columnas de acceso al templo se han encontrado dos escudos de armas, uno de la familia Tudó y otro de la familia Vidal, posiblemente benefactores de distintas obras de reforma.

• Fachada de piedra durante unos días. Los trabajos para la restauración de la iglesia dejaron al descubierto durante unos días la fachada original de piedra caliza. Una visión que impactó a muchos transeúntes que no dudaron en aprovechar y hacerse una foto con ella de fondo. Incluso, fueron muchos los que pidieron a los arqueólogos que se quedara así para siempre. No en vano, en Ibiza y Formentera todas las iglesias rurales están pintadas de blanco, salvo la de Sant Ferran de ses Roques, en Formentera, que nunca fue encalada.

• Aún quedan los últimos retoques. Los restauradores Laia Fernández y Jordi Riera han sido los encargados de la restauración de la parte interior. El intenso trabajo que han llevado a cabo durante cerca de mes y medio se puede ver en algunos de los capiteles de las columnas del templo que estaban en unas condiciones lamentables debido a la actuación realizada en los años noventa. Ahora, tras intentar homogenizar la pintura lo más importante ha sido el consolidar todo para evitar de nuevo futuros problemas con la humedad.

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