José Miguel García, en imagen de archivo. | Teresa Ayuga - T. MONSERRAT

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El cese de José Miguel García ya es oficial. El vicepresidente del Mallorca formalizó durante la jornada de ayer su salida del consejo de administración de la SAD balear tras haber sido testigo directo de una etapa institucionalmente convulsa. El adiós de García, que permutará el fútbol por un cargo de máxima responsabilidad en la Cámara de Comercio, supondrá una nueva remodelación del órgano de gobierno de la entidad. Regresa la empresaria Francisca March, una persona de máxima confianza de Mateu Alemany, y Miquel Vaquer ocupará la vicepresidencia dejada por García.
En principio, las acciones del promotor inmobiliario (posee un cinco por ciento de la sociedad), pasarán a ser controladas por Alemany y todo a punta a que podrían ser incluídas en una futura venta del club junto a las que maneja el abogado de Andratx. García, que durante su estancia en el Mallorca ha invertido más de un millón de euros, tiene asumido desde hace tiempo que la transacción de sus títulos apenas le reportará beneficio alguno, aunque su decisión de deshacerse del paquete accionarial también es firme.
El nombramiento de Miquel Vaquer para el puesto de vicepresidente no es casual. Mateu Alemany ha querido premiar el trabajo y la discrección del propietario de Oxidoc, que durante los últimos años también ha realizado un desembolso muy importante (unos 3 millones de euros).
Vaquer, que durante la presidencia de Vicenç Grande ya fue vicepresidente, llegó a convertirse en uno de los accionistas más importantes del club. Sus títulos acabaron en manos del propietario del Grup Drac, que nunca llegó a pagar las cantidades que había pactado con Vaquer.