Los jugadores del Atlético Baleares forman una piña antes del partido ante el Lleida en Son Malferit. | Javier Padilla

TW
5

Todo pasa por hoy. Más de medio siglo de espera del Atlético Baleares llega a su punto culminante. El conjunto de Manix Mandiola está ante la oportunidad de sus vidas este domingo (12:00/IB3 TV). Recibe en Son Malferit al Racing de Santander con una misión: ganar o ganar. Tan sencillo de resumir como complicado de trasladar al marcador de una eliminatoria que se adentra en el segundo asalto tras el nulo (0-0) del primer enfrentamiento en tierras cántabras.

La tensa espera tras el pitido final en El Sardinero acaba este mediodía con todo por decidirse en el fortín balearico, donde los hombres de Manix Mandiola basaron su éxito en el campeonato liguero y que hoy se presume como una de sus bazas para culminar el sueño del ascenso. Los blanquiazules contarán con una afición completamente entregada y, sobre todo, con unos argumentos futbolísticos que le hacen temible en casa. Y es que el ATB expondrá su intensidad, orden, solidaridad en defensa, juego directo y la amenaza en las acciones a balón parado para tratar de superar a un Racing que también infunde respeto en la estrategia y que, entre su repertorio, cuenta con experiencia, individualidades y una propuesta con más control del balón.

Tanto la necesidad de ganar el partido como las prestaciones mostradas en casa invitan a dar continuidad al once de gala con Nuha Marong y Marcos Jiménez de la Espada y el bloque que los balearicos prácticamente recitan de memoria. Si Mandiola mantiene la apuesta del grueso de la temporada el damnificado respecto al partido de ida será Marc Rovirola. El único retoque obligatorio llega provocado por la sanción de José Peris, cuyo puesto en el lateral izquierdo lo ocuparía Rubén mientras que Álvaro Vega formaría pareja de centrales con Guillem Vallori.

Noticias relacionadas

El Racing tiene el as en la manga del valor doble de los goles a domicilio. Entre las adversidades que representa jugar fuera de casa, el grupo de Iván Ania sabe que cualquier empate a goles le beneficia. Esta situación es la que ha provocado que durante la semana Mandiola y los suyos hayan valorado dar continuidad al mismo grupo de jugadores que firmó tablas en Santander sólo con el cambio obligado de Peris en el lateral izquierdo.

Si los locales han jugado al escondite con su propuesta, también lo ha hecho el Racing de Santander, que prevé la novedad del veterano Jordi Figueras en el centro de la defensa para aportar galones, seguridad y tambén centímetros para dominar el espacio aéreo, donde puede resolverse una contienda que decidirán los detalles y que se llevará el que menos fallos cometa.

Tanto el horario como el campo de césped artificial parecen beneficiar al Atlético Baleares atendiendo a la adaptación que tiene a un escenario cuya superficie y dimensiones son atípicas para el Racing, que está preparado para la guerra tras lamentarse de la dureza isleña en la ida. Los balearicos exprimen el potencial de su plantilla en su particular fortín, donde sólo han perdido un partido esta temporada y en el que el jugador número doce ofrecerá su mejor versión. Los registros del Racing esta temporada relativizan el perjuicio de jugar a mediodía y sobre una hierba sintética, aspectos que se minimizan en una situación límite y con el premio que aguarda al vencedor.

La amenaza latente de Barral sobrevuela en un duelo que pondrá a prueba la pegada del Racing, que durante la temporada no ha enlzado dos partidos sin marcar y casi siempre ha visto puerta como visitante.