Jugadores de Alemania celebran la victoria ante México. | ARMANDO BABANI

TW
0

Alemania 4-1 México

Alemania: Ter Stegen; Kimmich, Ginter, Ruediger, Henrichs; Hector, Rudi, Goretzka (Emre Can, min. 67), Draxler (Younes, min. 81); Werner y Stindl (Brandt, min. 78).

México: Ochoa; Layún, Araujo, Alanis, Moreno; Jonathan Dos Santos (Márquez, min. 66), Herrera, Giovani dos Santos: Aquino (Lozano, min. 46), Jiménez y Hernández.

Goles: 1-0, min.5: Goretzka. 2-0, min. 7: Goretzka. 3-0, min. 57: Werner. 3-1, min. 89: Fabián. 4-1, min. 91: Younes.

Árbitro: Néstor Pitana (ARG). Amonestó a Jiménez (min. 54) y a Emre Can (min. 72).

Incidencias: partido correspondiente a las semifinales de la Copa Confederaciones, disputado en el estadio Olímpico Fisht de Sochi ante casi 38.000 espectadores (prácticamente aforo completo).

Alemania ganó por 4-1 a México en una trepidante semifinal de la Copa Confederaciones y jugará la final ante Chile, tras un partido en el que México desplegó uno de sus mejores juegos de los últimos tiempos y mereció mucho más de lo que indica el marcador.

Los dos equipos hicieron honor a su fama: México nunca se rinde y juega siempre un fútbol directo, pero Alemania es una máquina que cuando encara la portería no perdona.

El partido no pudo empezar peor para México, con dos aproximaciones de Alemania a su área en sólo dos minutos, y seguidamente dos goles, ambos a manos de Goretzka, cuando apenas habían transcurrido siete minutos del encuentro.

En el primero, el centrocampista del Schalke 04 recibió un magnífico pase de Hendrichs frente al área grande del rival y al primer toque envió el balón a la esquina izquierda de la portería defendida por Ochoa.

Tan sólo dos minutos después llegó el segundo, en un mano a mano de Goretzka con el guardameta mexicano del que salió vencedor el alemán y que dejó en silencio sepulcral a los numerosos aficionados mexicanos en las gradas del Olímpico Fisht de Sochi.

Pronto se vieron los chicos de Juan Carlos Osorio en la necesidad de remontar, una situación que se ha repetido en todos y cada uno de sus partidos de la fase de grupos, pero agravada esta vez por el peso de dos goles.

Transcurrida la primera media hora del partido, su juego andaba desacertado de cara al gol, pese a sus muchas oportunidades, pero en ningún momento dejaron de creer en otra machada.

Lo intentó una y otra vez El Tri, con peligrosas llegadas y centros al área de Ter Stegen, pero tampoco los alemanes renunciaron hasta cierto momento al contraataque después de que México se hiciera con la posesión del esférico.

Llegado el último cuarto de hora del primer tiempo, los «verdes» tuvieron dos goles en las piernas de sus futbolistas, pero Ter Stegen salvó a los suyos.

La volvió a tener enseguida «Chicharito», que recibió la pelota a dos metros del portero rival e intentó marcar por encima del guardameta del Barcelona: no tuvo suerte y el esférico se fue por encima del larguero.

A esas alturas, todo el juego era ya de México, que hizo honor a su fama de no rendirse nunca y a su demostrado amor por el juego directo, dejando a los pupilos de Joachim Löw en la ingrata labor de defenderse una y otra vez de todos los embestidas de los mexicanos.

Con algo menos de intensidad, México empezó la segunda parte con toda la intención que mostró tras encajar los dos goles: en cinco minutos ya había llegado dos veces a la portería de Ter Stegen, incluido un peligrosísimo contraataque desaprovechado por Jiménez, que tiró muy flojo a las manos del portero.

Y entonces se desperezaron los alemanes, que tras crear tres ocasiones peligrosas en menos de cinco minutos, a la cuarta sentenciaron el partido, poniendo una ventaja en el marcador (3-0) difícil de superar incluso para una México que ha desplegado en esta semifinal uno de sus mejores juegos de los últimos tiempos.

Werner marcó a portería vacía tras un pase de Hector desde el borde lateral del área chica, en un contraataque mortal aunque previsible ante los muchos espacios libres dejados por El Tri en su apuesta total por el ataque.

Pero ni con 3-0 se rindieron los mexicanos, que volvieron a dominar la pelota y volvieron a tener varias ocasiones de gol, sin darle descanso al arquero del bundesteam, que aún salvó varias oportunidades peligrosas del rival.

Obtuvieron al filo del final del partido su pequeña recompensa, su más que merecido gol de honor que marcó Fabián en un disparo, esta vez sí, imparable.

Pero como Alemania es Alemania, aún no estaba todo dicho: Younes, el último recambio de Löw poco antes del final, puso en el marcador el 4-1 definitivo en otro mano a mano con Ochoa.