Interior de la exposición 'Los caminos de la abstracción 1957-1978. Diálogos con el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca', organizada por la Fundació Catalunya La Pedrera en colaboración con la Fundación Juan March | Europa Press

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La Pedrera reúne piezas «clave» de arte abstracto nacional e internacional de la segunda mitad del siglo XX en la exposición 'Los caminos de la abstracción 1957-1978. Diálogos con el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca', organizada con la colaboración de la Fundación Juan March.

Así lo ha explicado la directora de Cultura de la Fundació Catalunya La Pedrera, Marga Viza --que comisaría la muestra con el director de exposiciones y museos de la Fundación Juan March, Manuel Fontán del Junco--, en la presentación este miércoles junto a los directores de la Fundació Catalunya La Pedrera y Juan March, Marta Lacambra y Javier Gomá, respectivamente.

La exposición reúne unas 70 obras de algunos de los grandes representantes de la abstracción internacional como Mark Rothko, Alberto Burri, Willem de Kooning, Hans Hartung, Jean Dubuffet, Helen Frankenthaler y Jackson Pollock, que dialogan con las de estatales como Antoni Tàpies, Antonio Saura, Rafael Canogar, Pablo Palazuelo, Eduardo Chillida y José Guerrero, entre otros.

Esta exposición colectiva, que se podrá visitar a partir de este jueves y hasta el 15 de enero, hace una revisión del movimiento de la abstracción en España entre los años 1957 y 1978, en diálogo con las corrientes artísticas europeas y americanas de este período.

Concretamente, según Viza, la exposición incluye 40 obras procedentes del Museo de Arte Abstracto Español, en Cuenca, que «dialogan con 27 piezas internacionales» que provienen de museos internacionales, como el Centro Pompidou de París, así como de cesiones de colecciones particulares.

Del infornalismo al arte cinético

Todas ellas muestran la variedad y complejidad de las diversas formas que adoptó la abstracción y sus principales tendencias en los ámbitos nacional e internacional: desde el informalismo y el expresionismo abstracto hasta la abstracción lírica y gestual, la abstracción geométrica, el arte cinético y la pintura de campos de color.

El préstamo temporal más destacado es la obra que concluye la exposición, 'Nº 5 (Untitled)' de Rothko fechada en 1964, que el hijo del artista Christopher Rothko tiene en su propio comedor y ha cedido para la ocasión, y que se expone en Barcelona por primera vez.

Reivindicación del arte abstracto español

Por su parte, Fontán del Junco ha recalcado que el Museo de Arte Abstracto Español fue impulsado en 1966 «en los márgenes de la cultura oficial del franquismo y ante la carencia absoluta de museos de arte contemporáneo», convirtiéndose así en un precedente de los museos democráticos del país, ha dicho.

Para él, esta exposición es insólita y sin precedentes y permite «subsanar la anomalía de que la abstracción española no está tan presente en el arte mundial en comparación a corrientes abstractas de otros países».

Lacambra ha destacado la sinergia y vocación de excelencia de ambas fundaciones mientras que Gomá ha recordado que el arte abstracto fue una reacción al autoritarismo y celebra, como el comisario, que la muestra permita «saldar la deuda» con el arte abstracto español, que considera que no se valora a nivel internacional.