Juicio a una quincena de ultras acusados de ataques a la mezquita de Nou Barris de Barcelona. El jueves 2 de noviembre de 2023 en la Audiencia de Barcelona. | Europa Press

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La causa con 15 ultras acusados de protagonizar una «campaña de hostigamiento físico a la comunidad musulmana de Nou Barris» entre 2017 y 2018 y de presuntamente atacar la mezquita en la calle Japó del barrio barcelonés se ha saldado este jueves con un acuerdo con el que los acusados han admitido las acusaciones a cambio de una rebaja de pena con la que podrán evitar entrar en prisión.

El juicio estaba previsto para este jueves por la mañana en la Audiencia de Barcelona y ante el acuerdo de acusaciones y defensas se ha celebrado una vista para formalizar el pacto: todos los acusados han admitido los delitos y se han mostrado conformes con la pena, excepto uno que está fugado y no ha acudido al juicio; y otro ha informado de que llegaría tarde, lo que ha retrasado dos horas el inicio de la vista hasta que el tribunal ha optado por empezar sin él y ha ratificado el acuerdo más tarde.

Las penas que han aceptado oscilan entre el año y los dos años y medio de cárcel, y son por los delitos de coacciones, amenazas leves, lesiones leves y maltrato sin causar lesión (estos dos últimos se atribuyen al líder de Democracia Nacional en Catalunya, Albert Bruguera) y por delito contra las libertades fundamentales.

Las condenas también incluyen una orden de alejamiento a la mezquita, y entre todos los acusados deberán pagar una indemnización conjunta de 14.000 euros para a la comunidad islámica vinculada al centro de culto, la mitad de la cantidad que reclamaba la Fiscalía antes del acuerdo que toma en cuenta como atenuantes que ya han pagado una parte de la indemnización y que el proceso judicial se ha alargado años.

El pago de estas indemnizaciones es condición para que se suspenda su entrada en prisión, como también lo es que no reincidan y que sigan un curso de igualdad de trato y no discriminación, y la condena también incluye el cierre de los perfiles de redes sociales donde difundieron mensajes contra el islam.

Un año de acoso

Este jueves los 14 acusados ya condenados han reconocido como ciertas las acusaciones que les hacen la Fiscalía y la acusación popular del Ayuntamiento de Barcelona, según las que lideraron una campaña de acoso a la mezquita desde marzo de 2017 hasta el mismo mes del año siguiente.

La campaña empezó con caceroladas en contra de la apertura del centro de culto y una vez abierto trataron de incomodar a los feligreses, pegaron adhesivos e hicieron pintadas en la fachada del local con escritos como 'Mezquita no', 'Esta tierra es nuestra y vamos a defenderla'.

Silicona y grasa de cerdo

En las protestas, también lanzaron pintura roja, silicona y grasa de cerdo en los candados del local, y también colocaron embutidos de cerdo en la entrada «como una forma más de ofender sus sentimientos religiosos», añade el fiscal en su escrito de acusación que han admitido los acusados.

La Fiscalía ha compilado en su escrito 30 incidentes detallando el día y la hora en los que ocurrieron, entre ellos que un grupo de acusados irrumpieron en la mezquita, se encararon con los feligreses que salían y «comenzaron a insultarles y amedrentarles con el fin de impedir que regresaran en futuras ocasiones».

Además de los actos físicos, el fiscal también les acusa de haber difundido en redes sociales mensajes con la intención de «generar entre la población profunda animadversión y prejuicios y estereotipos» contra los musulmanes.