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«Un museo sin visitantes está muerto». Sabine de La Rochefoucauld es la relaciones públicas del Louvre de París, que el año pasado recibió 9.700.000 visitantes. De La Rochefoucauld impartió ayer, en La Misericòrdia de Palma, la conferencia El Louvre en femenino: rostros y retratos, con motivo de la exposición El Louvre i els seus visitants, del fotógrafo Alécio de Andrade.

A lo largo de su trayectoria el museo francés se ha «renovado» en varias ocasiones. Recientemente incorporó arte islámico, lo que supuso un nuevo edificio dentro del Louvre construido a partir de «arquitectura moderna». También se ha extendido hasta el norte de Francia, en Lens, donde se ha constituido un nuevo Louvre que permite «una presentación diferente de las colecciones, que están distribuidas de manera temática y cronológica, llamada The Gallery of Time», explica De La Rochefoucauld.

Sobre la posibilidad de exhibir las imágenes de Alécio de Andrade en dicho museo, logradas durante cuarenta años de inmortalizar a los visitantes del Louvre, De La Rochefoucauld opina que «a estos ya los vemos allí. Estas imágenes sirven para dar una idea de cómo es el museo y hacer que la gente venga a visitarlo y comprueben ellos mismos las obras».

La misión de un museo como el Louvre es, según De La Rochefoucauld, «hacer que los visitantes entiendan lo que ven, ayudarles en la visita y, sobre todo, que la disfruten. Ésa es nuestra misión», recalca.

A parte de por su prestigio, De La Rochefoucauld, atribuye el éxito del museo al hecho de contener una gran cantidad de obras maestras reconocidas a nivel mundial que generan atracción general, así como al desarrollo del turismo. «Todos los museos del mundo están recibiendo cada vez a más gente. Cuando vas a París, sientes que además de la Torre Eiffel o la Catedral de Notre Dame, debes visitar también el Louvre, aunque quizás hace 30 años no fuera así», concluye.