La directora insular de Patrimoni, Kika Coll. | Teresa Ayuga

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Con las elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina, los cargos políticos que hoy en día ocupan las instituciones están apurando sus últimos días. Es el caso de Kika Coll, historiadora del arte, restauradora y conservadora que ha estado al frente del Departament de Patrimoni del Consell de Mallorca como directora insular. En esta entrevista, Coll hace balance de estos ochos años de trabajo en un área tan delicada, complicada e importante como es el «patrimonio, que es de todos». Cuenta que no repetirá en el cargo porque, de hecho, ocupa el número tres en la lista electoral de Més a los comicios en el Ajuntament de Palma.

¿Qué balance hace de estos ocho años?

—Es muy positivo. Hemos trabajado con dos planes de gestión (2017-2019 y 2021-2023) que nos han ayudado a ordenar objetivos. Hemos tramitado en torno a unos mil expedientes y hemos realizado 229 acciones. Todo en dos legislaturas, con dos equipos políticos y combinando propuestas del Servei Tècnic. Sobre todo, hemos priorizado el patrimonio, que es el protagonista, generando espacios de trabajo, encuentro y diálogo con instituciones y entidades sociales.

¿Cuáles han sido los grandes hitos de su departamento?

—En los últimos años el número de informes y expedientes ronda el millar, así como poner otros proyectos en marcha, algunos de ellos de manera conjunta con el Consorci de Pol·lèntia, el Museu de Sant Carles y la Comissió Mixta del Bisbat, entre otros. Lo importante ha sido, pues, priorizar y ejecutar. Siempre bajo la premisa de que el trabajo sobre el patrimonio es de corresponsabilidad entre instituciones, el sector cultural, entidades sociales y la ciudadanía. Como proyectos destacaría el Festival de Cultura Clàssica, en el que hemos trabajado con jóvenes estudiantes y que va en sintonía con el programa Educació i Patrimoni; hemos creado una web con rutas de molinos y elementos etnológicos; se ha desatascado proyectos como la Cova de Ramon Llull o el Monestir de Bellpuig; la rehabilitación del Monestir de la Puríssima Concepció de Palma; el encendido de luces de las torres de defensa, entre muchos otros.

También se han hecho compras importantes.

—Sí, aunque no hay una política clara de adquisiciones. Se ha comprado el busto de Augusto, muy importante; las monedas musulmanas, la Torre Picada y la central de Aucanada. Eso implica mucho trabajo.

Se ha trabajado mucho en materia de patrimonio inmaterial.

—Hubo un gran vacío en este tema, no se había hecho nada por parte de las instituciones, aunque sí se han hecho cosas desde la sociedad civil, hay muchas entidades y expertos en antropología e historia que han trabajado el patrimonio inmaterial. Por eso hemos organizado ocho jornadas de patrimonio inmaterial y se ha hecho un inventario de gran riqueza 600 manifestaciones. Estábamos obligados a hacerlo, es nuestra responsabilidad. De hecho, se está elaborando un plan director y los expertos ya tienen una plataforma institucional.

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Kika Coll, en un momento de la entrevista con este diario.

Sa Feixina sigue en pie. ¿Se lleva esa espinita?

—Es un tema que no ha terminado, el expediente sigue abierto a nivel judicial. Siempre será un espacio de conflicto y eso no es bueno. Entendemos que a nivel artístico es un bien que ya está desvirtuado, en su momento tuvo su sentido. Se levantó por unos motivos por los que tendría que desaparecer porque si Vox va a Sa Feixina con sus actos es porque lo consideran un símbolo a conservar.

El Convent de Santa Elisabet [conocido como Sant Jeroni] ha sido otro gran tema en estos años. ¿Cómo está este asunto?

—Hay dos partes. Una es el litigio entre el Bisbat de Mallorca y la comunidad religiosa por la propiedad, un proceso que sigue abierto. Otro es la conservación del convento, donde se trabaja, se hace un seguimiento y hay un equipo trabajando allí que nos va informando cada mes con informes. Está todo controlado y se hacen visitas periódicas.

¿Le han trasladado desde la propiedad un posible uso para Sant Jeroni?

—Ha habido iniciativas, pero a día de hoy está en stand by. Podría venir a residir allí una nueva comunidad religiosa, también hay planes de dar un uso social a algunas de las partes del convento, pero todavía no hay nada definido.

También se han reconciliado con los arqueólogos.

—Sí, había problemas, entre ellos la entrega de materiales, y hemos creado un protocolo porque había mucho descontrol. Trabajamos conjuntamente bajo la premisa de protección, conservación y divulgación.

Va como número tres en las listas de Més en el Ajuntament de Palma. ¿Echará de menos estar en el Consell?

—He disfrutado muchísimo en estos años y claro que lo añoraré, me será complicado despegarme del todo. Empiezo una nueva etapa con mucha ilusión pero despegarme de Patrimoni no será cosa de un día para otro.

El apunte

El barco romano de Ses Fontanelles se podrá visitar

El hallazgo de un barco romano en Ses Fontanelles(Palma), a apenas 20 metros de la orilla, fue una de las grandes hazañas para el sector de la arqueología y el patrimonio. La directora insular de Patrimoni, Kika Coll, avanza que el barco se extraerá del mar a principios de 2024 y se trasladará al Museu de Sant Carles, donde un tiempo después se podrá visitar. Además, en Sa Llonja tendrán lugar tres exposiciones, tres muestras monográficas en torno a este barco y todos los secretos que oculta en su interior. Desde ánforas (más de 300) hasta utensilios cotidianos y huellas religiosas.