Autoridades y galeristas iniciaron el recorrido oficial en la galería Aba Art, que contó con la asistencia de Borja Thyssen y Blanca Cuesta como invitados. | Emilio Queirolo
No todos los días se cumplen 20 años, y el Art Palma Brunch despertó este sábado con un ojo puesto en el cielo: ¿lloverá? Nadie quiere una fiesta pasada por agua... Finalmente, Zeus dio una tregua a los galeristas de Art Palma Contemporani, organizadores de esta cita que celebró su 20 aniversario con propuestas de alto nivel, como las de Peter Halley o Jean Marie del Moral, y un público que acompañó, aunque de forma algo irregular, algunos espacios rebosaban y en otros el ambiente era algo más tímido. Al final, lo importante «es que si estamos aquí y hemos llegado a esta 20 edición es porque hay demanda, nos lo piden», ha asegurado el presidente del colectivo, Fran Reus.
Precisamente, el punto de partida del recorrido institucional del Art Palma Brunch fue en la galería Aba Art, donde se encontraron galeristas participantes, autoridades e invitados de excepción como Borja Thyssen y Blanca Cuesta, quienes aterrizaron en Ciutat con la gran exposición de Peter Halley en el Casal Solleric, procedente del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid. No faltaron el alcalde de Palma, Jaime Martínez; el regidor de Cultura de Cort, Javier Bonet; el coordinador del área, Fernando Gómez de la Cuesta; el conseller de Cultura del Govern, Jaume Bauzà, el secretario autonómico Pedro Vidal; el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, y la vicepresidenta insular, Antònia Roca, entre muchos otros. Todos juntos hicieron el clásico ‘paseillo’ que siguió por la Kewenig, en el corazón de Sant Feliu; la galería Pelaires, en la mágica calle Verí y con obras de Albrecht Schnider, Mónica Subidé y Leunora Salihu, para finalmente llegar al Solleric.
La exposición 'Peter Halley en España' fue una de las más visitadas, en el Casal Solleric.
Precisamente, la expectación era máxima en el casal del Born con la inauguración de la exposición Peter Halley en España; de hecho, media hora antes de desvelar la muestra ya no cabía un alfiler en el espacio expositivo, una estampa que no se veía desde hace años. Como apunte, Halley llegó tarde a su propia inauguración, generando todavía más intriga e interés por parte de los allí presentes.
El programa de esta 20 edición del Art Palma Brunch fue mucho más allá. Cerca de allí, en la calle Tous i Maroto, piezas de Miró y Gustavo reinaban en la Gabriel Vanrell Galeria d’Art, que año tras año destaca por su ‘brunch’, abundante y muy variado, cortesía del restaurante Rancho Picadero. Mientras, en Sant Jaume se concentró muchísimo gentío, con tres apuestas: la de la Escuela Universitaria Adema en la Fundación Barceló, con sus alumnos reinterpretando piezas de su fondo; David Magán causó sensación en la Pep Llabrés Art Contemporani, y Tim Ayres y Avelino Sala hacían lo propio en la Xavier Fiol, a escasos metros de la anterior. Para Magán, lo mejor de estos eventos «es el contacto con el público, y de hecho a mí me gusta pasar desapercibido, como si fuera uno más, y ver cómo reaccionan ante mis obras».
También atrajeron a numerosos asistentes las exposiciones de Baró, con los trabajos de Tiago Tebet y Antonio Kuschnir; la Fermay, con Juan Antón, Weecolors, Ander Sagastiberri y Julio Varela; An Wei y Paul Riedmüller triunfaron en La Bibi, al igual que Xenia Lesniewski en Florit / Florit (antes L21) y la colectiva STEPS en 6a Taller i Galeria d’Art.
La retrospectiva dedicada a Patxi Echeverría causó sensación en La Misericòdia.
Por su parte, el Centre Cultural La Misericòrdia llamó la atención con el regreso del proyecto Noves Presències, que pone en valor al arte emergente de la Isla, aunque si hubo una muestra que el público ‘degustó’ con ganas fue la retrospectiva de Patxi Echeverría en la Capella, que se llenó hasta los topes para recordar a este artista que falleció de manera repentina en 2021 a los 66 años. Y aunque no estaban en Palma, el Brunch también ofreció ‘bocados’ en la Part Forana, con las exposiciones de Maior, en Pollença, y el CCA Andratx.
En definitiva, el Art Palma Brunch no es la Nit de l’Art, ni quiere serlo. De hecho, «hay más gente interesada en el arte que en la Nit, que es más festiva», coincidieron los galeristas.
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