¿Quieres trabajar?

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Si quieres trabajar… Eivissa y Formentera son tus islas. En las Pitiüses no existe el desempleo. Me da lo mismo lo que digan los servicios públicos de (des)empleo, aquí el que quiere trabajar lo hace. Otra cosas es que seas astronauta y esperes la llamada del SOIB con una gran oferta de empleo para viajar a Marte, o tengas otros medios de vida -entiéndase la ironía- y no necesites un trabajo “oficial”. Lo cierto es que es difícil encontrar una justificación para no tener trabajo en verano en estas islas (seguro que hay excepciones).

Las empresas están desesperadas. No encuentran trabajadores a unos salarios que puedan pagar y los que encuentran… no sirven. Ya, entrando en junio, lo que queda en el mercado -me dicen- arrastra currículums que tienes que coger con pinzas (en la nariz). Aparte queda la legión de estudiantes que vuelve a casa y busca un “curro” para el verano.

Es posible que para los empleos clave la empresa pueda ofrecer vivienda, pero es algo imposible para el camarero del bar de la piscina o, incluso, para un empleado que te organice el bufete del comedor. Muchos dirán, “claro, de camarero/a sí que hay trabajo, pero yo soy licenciado en filología portuguesa”. Pues qué quieres que te diga, te equivocaste de profesión, de isla o de vida.

Seamos serios, el problema que tienen los empresarios en Eivissa y Formentera es grave. Sí, es cierto, el encarecimiento de la vivienda y la dificultad para acceder a un alquiler razonable es parte del problema. Pero, lo cierto, es que el empresario local está desesperado porque ve cómo estamos matando la gallina de los huevos de oro.

Esto de la hotelería es un sector más complejo de lo que se podría intuir desde fuera. La empresa propone, pero el último empleado -el que, en muchos casos, tiene un salario más modesto- es el que dispone. El que da la cara frente al cliente: camareros/as, recepcionistas, dependientes/as son la sonrisa que van a marcar la diferencia entre unas vacaciones que recordarán y unas que odiarán. Cunde el desánimo entre los propietarios de negocios pues no encuentran una solución al problema del personal.

Atribuyen una frase al chino Jack Ma (fundador de Alibaba y uno de los hombres más ricos del mundo): “¿Dónde está la oportunidad? Siempre en el lugar donde la gente se queja”. Nuestros clientes se quejan… esa oportunidad es la que van a aprovechar nuestros competidores.