Clinton explica las últimas negociaciones.

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El portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, explicó que Albright tenía previsto reunirse ayer por separado con Barak y Arafat para intentar aprovechar los días de ausencia del presidente estadounidense, que está participando en la cumbre del G-8 en Okinawa (Japón). «Las partes presentarán a Clinton a su regreso sus avances para un último impulso en las negociaciones», dijo Boucher, quién reiteró que el bloqueo informativo sobre el contenido de las sesiones continúa, por lo que sólo se dará una breve información diaria de lo que ocurre en Camp David.

Tras el psicodrama del miércoles, la tensión ayer en Camp David se vio rebajada con un ambiente más distendido. Los negociadores durmieron más horas y tanto israelíes como palestinos dan por seguro que hasta el regreso de Clinton no se puede producir ningún avance sustancial. La determinación de Clinton en mantener en Camp David a Barak y Arafat ha sido fundamental y los dos respetan y admiran la fe del presidente estadounidense en la posibilidad de un acuerdo general, según fuentes de ambas partes.

Clinton retuvo el miércoles por la tarde a Arafat y Barak en Camp David cuando ambos habían dado por concluida la cumbre y después de la media noche se avinieron a continuar cuando la Casa Blanca había anunciado antes que la reunión terminó en fracaso. El propio Clinton se sorprendió también del vuelco espectacular que dio la cumbre en menos de dos horas. «Pensábamos que se había acabado, pero descubrimos que nadie quería renunciar», explicó Clinton antes de partir hacia Okinawa. El portavoz del Departamento de Estado señaló hoy que el objetivo de las próximas jornadas «es utilizar las conversaciones de forma productiva» y aprovechar el momentum creado con los avances en algunos temas clave.