Banderas judías en las tierras que Israel quiere recuperar en territorio palestino de Gaza.

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El Ejército israelí lanzará miles de panfletos sobre el norte de Gaza para advertir a la población de que ha declarado una zona de exclusión terrestre en la frontera -de dos kilómetros de ancho-, donde ayer proseguían los bombardeos mutuos. Las octavillas advierten a los palestinos que se abstengan de entrar en la zona si no quieren verse envueltos en escaramuzas militares.

«Estamos haciendo grandes esfuerzos para frenar la actividad en la zona desde la que los palestinos disparan los Kasam y emplearemos también otros métodos como las ejecuciones selectivas y los bombardeos», precisó el ministro Mofaz.

«El Ejército ya ha comenzado a restringir el movimiento de palestinos en el norte de la franja de Gaza», confirmó ayer a la prensa de su país el ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz, quien aseguró también que la zona de exclusión no es el único medio que empleará Israel para poner fin al disparo de cohetes Kasam contra su territorio, que en las últimas semanas han alcanzado en varias ocasiones la ciudad portuaria de Ashkelón, a unos ocho kilómetros al norte de la frontera.

Los milicianos palestinos disparan sus cohetes desde los escombros de lo que en su día fueron los asentamientos judíos de Duguit, Alei Sinai y Nisanit, evacuados a finales de agosto. La posibilidad de aproximarse a la frontera les permite alcanzar el sur de Ashkelón, sobre la costa mediterránea, donde está situada una importante central eléctrica israelí.

Con la zona de exclusión anunciada ayer, Israel pretende apartar físicamente a los milicianos y reducir así la exactitud de sus -hasta ahora- precarios cohetes. En respuesta a los planes del Ejército israelí, varias milicias anunciaron ayer que han desarrollado cohetes con un alcance de entre 15 y 25 kilómetros -frente a los aproximadamente 7 de los actuales Kasam-, y que no dudarán en emplearlos.

Israel también ha respondido al lanzamiento de varios cohetes en los últimas días -acciones reivindicadas por las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa- con bombardeos aéreos de edificios significativos, como dos del movimiento palestino agresor, en su versión política Al-Fatah, en la pequeña localidad de Beit Lahya y en la ciudad de Gaza, los cuales no causaron víctimas humanas pero que prácticamente quedaron destruidos.

Además de las octavillas, Israel también ha notificado a la Policía de la ANP que sus hombres deben abandonar la zona de exclusión, información desmentida por el ministro del Interior palestino, Tawfik Abu Khousa, quien agregó que, en cualquier caso, ha dado instrucciones para que las fuerzas de seguridad permanezcan en sus puestos y no abandonen esos territorios ahora amenazados por los israelíes «bajo ninguna circunstancia».