Dominique Strauss-Kahn escucha los argumentos de su abogado William Taylor ante la Corte Suprema de Nueva York. | Reuters

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El exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn obtuvo ayer la libertad bajo fianza de un millón de dólares y el arresto domiciliario hasta que se celebre el juicio por siete cargos de abuso sexual e intento de violación de una mujer de 32 años.

Strauss-Kahn, que el lunes por la noche ingresó en la cárcel neoyorquina de Rikers Island, llevará una pulsera electrónica que controle sus movimientos, además de estar sometido a vigilancia a las 24 horas del día por al menos un guardia armado a su propio coste y cámaras de vigilancia.

Hoy tendrán que comparecer ante el tribunal los abogados del inculpado para revisar si se han cumplido todas las exigencias para su puesta en libertad, que será efectiva a partir de ese momento, además de fijar una nueva vista del caso para el 6 de junio.

Además de abonar en efectivo ese millón de dólares, el político y economista socialista francés tendrá que depositar ante los tribunales estadounidenses un bono garantizado por una compañia aseguradora por valor de cinco millones de dólares sobre una propiedad suya o de su esposa, la periodista francoestadounidense Anne Sinclair.

Riesgo de fuga

DSK, las siglas por las que es conocido el ex director gerente del FMI, tiene también que entregar todos sus documentos de viaje, pues como el fiscal adjunto de Manhattan, John McConnell, señaló, se ha considerado la posibilidad de que pueda salir del país y quedar fuera del alcance de la Justicia estadounidense.

«La ley de Francia no extradita a sus ciudadanos, y este hombre tiene la posición y los medios para viajar y vivir una vida de paz o confort en lugares del mundo que quedan muy lejos de esta jurisdicción», dijo el fiscal McConnell.

El juez señaló que coincidía «con todas las preocupaciones expuestas por la Fiscalía. Aquí no estamos para conseguir el dinero de la fianza, sino para asegurar que usted responde. Hay un serio riesgo de que trate de evitar los cargos si pudiera salir del país. Para asegurarnos de que el acusado permanece aquí, le doy la fianza bajo estas condiciones».

Taylor replicó que su cliente «no querría huir del país y quedar ante los ojos de todos como un agresor sexual, porque no lo es».

Al político francés, considerado hasta el sábado como uno de los hombres más poderosos del mundo, le espera un largo proceso judicial, ya que los siete cargos por abuso sexual e intento de violación que le imputan conllevan penas de 3 a 25 años cada uno de ellos y según su categoría.