La policía francesa asegura el acceso al puente Bir-Hakeim después del ataque. | STEPHANIE LECOCQ

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El ataque yihadista de este pasado sábado en pleno corazón de París supuestamente a manos de un joven francés exconvicto y fichado inquieta a las autoridades francesas a menos de ocho meses de que se celebren los Juegos Olímpicos de 2024. El asalto, en una área aledaña a la torre Eiffel, se cobró la vida de un turista alemán de 23 años también con nacionalidad filipina, que fue apuñalado a manos del sospechoso Armand Rajabpour-Miyandoab, quien, a golpe de martillo, hirió además a un turista inglés nacido en 1957 y a un francés también sexagenario. Los dos heridos «están en buenas condiciones» físicas, aseguró este domingo el ministro de Sanidad de Francia, Aurélien Rousseau.

Rajabpour-Miyandoab, un francés de padres iraníes nacido hace 26 años en una zona acomodada de la periferia parisina (Neuilly-sur-Seine) y actualmente residente en otra área del gran París (Essonne), sigue bajo custodia policial como principal sospechoso del ataque. La Fiscalía Nacional Antiterrorista, que suele intervenir cuando hay fuertes sospechas de atentado, ha abierto una investigación sobre los hechos. Según las autoridades, Rajabpour-Miyandoab, quien ya cumplió cuatro años entre rejas (2016-2020) por un proyecto de atentado, acuchilló sobre las 21 horas del sábado al turista germano, que trabajaba como enfermero, en el emblemático puente de acero sobre el Sena de Bir-Hakeim, considerado monumento histórico. Esta pasarela, por la que pasa también la línea 6 de metro, delimita con el perímetro de alta seguridad puesto en marcha para los Juegos, que se inauguran el 26 de julio de 2024 precisamente con una ceremonia en pleno río Sena.

El área protegida, que estará blindada por varios miles de policías y gendarmes diariamente, abarca los lugares de competición de los Juegos del París central. El perímetro incluye el Campo de Marte (Volei playa), los Inválidos (atletismo, tiro al arco), Trocadéro (atletismo, ciclismo en ruta), el Grand Palais (esgrima), el puente Alexandre III (triatlón) y la Concordia (skateboard, break dance, básket a 3). El ataque producido en las proximidades de estos lugares, en los que se esperan millones de espectadores durante los Juegos, ha provocado las primeras dudas e inquietudes por parte de las autoridades. Frédéric Péchenard, el vicepresidente de la región parisina Ile de France, dijo al canal Franceinfo que permanecen «una serie de riesgos» y exhortó a las autoridades a «tener un plan B».

Péchenard, miembro del partido derechista Los Republicanos, opositor al del presidente Emmanuel Macron, aseveró que el riesgo de atentado ya estaba latente incluso antes del ataque de Hamás a Israel el pasado 7 de octubre. De acuerdo con las autoridades, Rajabpour-Miyandoab gritó durante el ataque en árabe Allah Akbar (se puede traducir como "Alá es el más grande«) y vociferó sobre la injusta muerte de musulmanes en Gaza y en Afganistán. El joven padece además problemas psiquiátricos, aunque actualmente no estaba tomando medicación. Mientras el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ya dio esta madrugada por hecho que se trataba de un nuevo atentado, el presidente del ultraderechista Agrupación Nacional, Jordan Bardella, volvió a relacionar este ataque a »la falta de control migratorio« de Francia. Desde 2012, los atentados yihadistas en el país europeo han matado a 273 personas, sumando a la del sábado, y herido a 1.200, sobre todo en 2015 y 2016, cuando se trataron de ataques de mayor escala y organizados en grupo, no por perfiles que se asemejan a »lobos solitarios".