Acto de estudiantes por Palestina en Melbourne. | Reuters - CON CHRONIS

TW
6

Francia y Alemania se sumaron el viernes a las peticiones de una investigación independiente sobre la muerte de decenas de palestinos que esperaban ayuda en Gaza, un incidente que, según los medios de Israel, podría debilitar la posición del país después de que sus tropas dispararon contra la multitud. Las autoridades sanitarias del enclave dijeron que las fuerzas israelíes habían matado a más de 100 palestinos que intentaban llegar a un convoy de ayuda cerca de la ciudad de Gaza a primera hora del jueves.

Israel culpó de la mayoría de las muertes a las multitudes que se arremolinaron en torno a los camiones de ayuda, afirmando que las víctimas habían sido pisoteadas o atropelladas. Un funcionario israelí dijo también que los soldados, «en una respuesta limitada», habían disparado posteriormente contra las multitudes que consideraban que suponían una amenaza. El incidente ha puesto de relieve la profundidad de la crisis humanitaria y el colapso de las entregas ordenadas de ayuda en las zonas del norte de Gaza, ocupadas por las fuerzas israelíes como parte de su respuesta al ataque mortal contra Israel del grupo militante palestino Hamás el 7 de octubre.

El presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su «profunda indignación» y la «más enérgica condena de los tiroteos». Su ministro de Exteriores, Stéphane Sejourne, dijo que París respaldaría una investigación independiente solicitada por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. La ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, dijo que «el Ejército israelí debe explicar exhaustivamente cómo pudo producirse el pánico masivo y el tiroteo».

Noticias relacionadas

El aliado más cercano de Israel, Estados Unidos, también ha instado a que se lleve a cabo una investigación profunda, afirmando que el incidente demuestra la necesidad de «ampliar la ayuda humanitaria para que llegue a Gaza». En Israel, un artículo publicado en el sitio de noticias en línea N12 afirmó que el incidente ponía de manifiesto la ausencia de administración civil o Estado de derecho en Gaza, y que esto «puede colocar a Israel en una posición difícil en términos de legitimidad para continuar los combates».

Un columnista del diario de mayor tirada, Yedioth Ahronoth, afirmó que, pasara lo que pasara en la entrega de ayuda, la imagen que se quedaría el mundo sería la de cientos de personas «hambrientas y desesperadas», entre ellas mujeres y niños, abalanzándose sobre los alimentos y recibiendo disparos de soldados israelíes. «Algunos piensan que este incidente creará un punto de inflexión en la guerra (...) ejercerá una presión internacional que Israel no podrá resistir, incluida la de la Casa Blanca», afirmó.

La guerra comenzó el 7 de octubre, cuando combatientes de Hamás irrumpieron en Israel desde Gaza, matando a 1.200 personas y capturando a 253 rehenes, según los recuentos israelíes. Desde entonces, la campaña militar israelí ha matado a más de 30.000 palestinos en Gaza, según las autoridades sanitarias del enclave gobernado por Hamás. En la Franja de Gaza, sobre todo en el norte, se está produciendo una catástrofe humanitaria tras casi cinco meses de campaña aérea y terrestre israelí que ha arruinado franjas del abarrotado enclave costero y lo ha puesto al borde de la hambruna.

La población se alimenta de comida para animales e incluso de cactus para sobrevivir, y los médicos afirman que los niños han empezado a morir en los hospitales por desnutrición y deshidratación, por lo que la ONU ha declarado que se enfrenta a «obstáculos abrumadores» para hacer llegar la ayuda. Israel ha afirmado que no hay límite para la ayuda humanitaria en Gaza y que la cantidad y el ritmo de entrega dependían de la ONU. El Ejército israelí dijo que la entrega del jueves corrió a cargo de contratistas privados como parte de una operación de ayuda que había estado supervisando durante los cuatro días anteriores. El portavoz de la OCHA, Jens Laerke, dijo que la entrega se hizo sin ninguna coordinación con la ONU.