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Algunas de las principales capitales de provincia españolas pasaron hace ya muchos años por el proceso de cambio de color de los taxis, un tema que reivindica una parte de los taxistas de Palma, sin que hasta la fecha se haya alcanzado una solución consensuada.

En concreto, ciudades como Madrid, Sevilla, Málaga, Alicante, Bilbao, San Sebastián, Coruña, Valladolid, Salamanca, Gijón, Murcia o Valencia cambiaron por el blanco el negro de sus taxis, en cada caso con un periodo diferente de adaptación.

A comienzos de los años ochenta se produjo un «boom» en este sentido y, en unos casos a petición de los propios profesionales -caso de Sevilla- y en los menos a iniciativa propia de los ayuntamientos -como en Málaga-, muchas ciudades de mayor o menor tamaño se decidieron a estrenar taxis blancos.

Pocos meses antes se había aprobado el Real Reglamento Nacional del Taxi número 736 de 3 de marzo de 1979, cuyo artículo 26 establece que «La pintura y distintivo de los autotaxis serán del color y características que se establezcan por las entidades locales ...».