Los niños ingresados en el hospital de Son Dureta tuvieron ayer su particular día de Reyes Magos. Foto: JAUME ROSSELLÓ.

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Los niños ingresados en Son Dureta tuvieron ayer su particular fiesta de Reyes Magos. El día empezó con una divertida fiesta infantil con payasos y marionetas. Muchos pequeños, acompañados de sus padres, se reunieron en la entrada de la clínica infantil para disfrutar de las bromas y vivir un rato lleno de fantasía.

Al poco rato, la diversión dio lugar a la ilusión. Sobre las doce del mediodía se oyó a lo lejos la música de la Agrupación Musical La Amistad, que acompañaba al tren en el que llegaron los tres Reyes Magos a Son Dureta con sus correspondientes pajes "todos médicos y enfermeros".

Los Reyes visitaron a muchos internos y en sus habitaciones les hicieron entrega de fantásticos regalos que llenaron de alegría un día algo entristecido por la enfermedad. La mayoría de los pequeños recibieron a los Magos de Oriente con caras que mostraban tanto la ilusión como la sorpresa, sobre todo en los más chiquitines, que se asustaron. Algunos posaron alegremente con ellos ante las cámaras de los periodistas y otros no sabían dónde meterse. Muchos de los niños ingresados eran bebés, como es el caso de Laura Sastre Bautista "de un mes y medio", o de José Joaquín Pozo "de ocho meses", para los cuales éstos fueron sus primeros Reyes.

Otro caso es el de Sandra, de nueve años, que ingresó en el centro hospitalario la misma noche de Reyes. Algo emocionada recibió a los Reyes en su habitación, en la que se encontraba acompañada de sus padres y sus hermanos.

En fin, los Reyes Magos consiguieron hacer especial un día como éste.
Tras el reparto de los regalos, siguió la fiesta infantil en una celebración llena de simpatía y diversión.