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La consellera de Salud, Familia y Bienestar Social, Carmen Castro, considera «muy justa» la reforma sanitaria acordada entre el Ministerio y las Comunidades Autónomas, porque «evita el copago» y mantiene las «mismas prestaciones», por lo que «va en la línea de lo que hemos ido haciendo en Baleares desde el primer día».

En declaraciones a Europa Press, Castro ha calificado de «muy valiente, muy necesaria y muy justa» la reforma, debido a que, según ha recalcado, «pagarán más los que más tienen», refiriéndose así a las modificaciones en materia de medicamentos.

Asimismo, ha destacado el hecho de que, a partir de ahora, los ciudadanos extranjeros que visiten España deberán pagar por los servicios sanitarios, de manera que «se adapta la normativa española a la comunitaria», lo que «supondrá un ahorro de 1.000 millones de euros anuales a nivel estatal, según se constata en el informe de 2011 del Tribunal de Cuentas».

Así, ha recalcado que, hasta ahora, había extranjeros que tenían «más derechos» que los españoles, debido a que hacían un uso gratuito de la sanidad únicamente empadronándose en un municipio, para una vez curados, regresar a su país de origen, lo que suponía una asistencia «muy costosa», que afecta, sobre todo, a Comunidades turísticas, como Baleares.

Por ello, ha incidido en que la medida que más va a afectar a Baleares es que se «evita el turismo sanitario» y «algunos abusos que se detectan por parte de ciudadanos extranjeros que son atendidos con nuestra tarjeta sanitaria». A partir de ahora, ha aseverado que «tendrán los mismos derechos» en materia sanitaria que tienen los españoles en el extranjero.

«Se blinda el sistema sanitario»

Castro ha recalcado que la reforma sanitaria acordada en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud «blinda el sistema sanitario», por lo que ha querido enviar un «mensaje de tranquilidad» a los ciudadanos, ya que se ha conseguido «mantener la sostenibilidad del sistema, que continuará siendo gratuito y universal para toda la población».

Por otro lado, ha destacado que, a partir de ahora, el sistema será «más justo», refiriéndose así al hecho de que los parados que hayan agotado su prestación por desempleo no pagarán nada por los medicamentos, hasta que encuentren un trabajo, mientras que antes pagaban un 40 por ciento. Al mismo tiempo, ha añadido que tampoco pagarán nada aquellos que perciban una pensión no contributiva o una renta de inserción.

Asimismo, la consellera de Salud, Familia y Bienestar Social ha recordado que, hasta ahora, los pensionistas no pagaban nada por los fármacos, mientras que las personas activas abonaban un 40 por ciento de los mismos.

Así, ha detallado que con la nueva reforma, se establecerán tramos en virtud de la declaración de la renta, de manera que los ciudadanos con pensiones contributivas deberán pagar en las farmacias un 10 por ciento del precio de los medicamentos con receta que consuman hasta un máximo de 8 euros al mes, siempre y cuando la pensión sea inferior a los 18.000 euros anuales y un máximo de 18 euros si la pensión es superior a la citada cantidad.