Alexandra Costeau, nieta del famoso explorador Jacques Costeau, en Palma. | Pere Bota

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Oceana, la mayor organización internacional dedicada a proteger los espacios marítimos en el planeta, propone ampliar la superficie protegida del parque nacional de Cabrera hasta más de 7.000 hectáreas, nueve veces más que su extensión actual. El objetivo es la protección de una docena de ecosistemas y casi 300 especies animales con poblaciones amenazadas.

La propuesta de Oceana a los poderes públicos de Balears y de España con respecto a Cabrera descansa en trabajos desarrollados por la entidad conservacionista en los alrededores del parque nacional, que en su opinión demuestran la necesidad de proteger poblaciones como las del coral negro y rojo y la caracola tritón, «así como un gran bosque de quelpos y el alga Laminaria Rodrigezii, endémica del Mediterráneo, protegida por la legislación internacional» de la que se tiene constancia desde 2010».

Contra el arrastre

Según Xavier Pastor, director ejecutivo de Oceana en Europa, una de las razones que lleva a su organización a solicitar un área mucho mayor de protección en torno a Cabrera «es la práctica de la pesca de arrastre, que para especies marinas vegetales y animales puede llegar a suponer más de dos terceras partes de sus removimientos y capturas, y que causa grandes problemas medioambientales».

A la presentación de la iniciativa de Oceana acudió ayer Alexandra Cousteau, nieta del recordado oceanógrafo Jacques-Yves Cousteau, que buceará a partir de hoy en Cabrera para tomar nuevas imágenes submarinas que apoyen la necesidad de la ampliación.