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El número de víctimas de 'bullying' escolar ha bajado desde el 2010 hasta el 2017 un 38,5 por ciento, así como el número de agresores, que ha bajado un 45,7 por ciento.

Así ha informado este miércoles el conseller de Educación y Universidad, Martí March, el director general de Innovación y Comunidad Educativa, Jaume Ribas, y la directora del Instituto por la Convivencia y Éxito Educativo, Marta Escoda, durante una rueda de prensa en la que han presentado los resultados de un estudio que se ha hecho junto a la UIB sobre la convivencia escolar en la ESO.

El estudio se ha hecho sobre una muestra aleatoria de 25 centros públicos y concertados de las Islas, y mediante encuestas se han recogido las opiniones de 2.156 alumnos, 37 orientadores, 38 integrantes de equipos directivos y 95 docentes. Además, se ha hecho una «réplica casi exacta» del mismo estudio que se hizo en 2010 con el objetivo de poder comparar los resultados y observar la evolución.

Respecto a cómo se posiciona el alumnado ante un episodio de violencia, el estudio detalla que la mayoría (72,5 por ciento) intentan detener la situación. En este sentido, Escoda ha destacado que es «especialmente significativo» el aumento de alumnos que lo hacen incluso aunque no sea su amigo (30,3 por ciento en 2010 frente a un 47 por ciento en 2017).

También ha disminuido el porcentaje de alumnos que participan en la violencia de forma activa o que no les parece mal (9 por ciento en 2010 frente a un 5,1 por ciento en 2017).

Ha aumentado, en cambio, el número de alumnos que actúan de forma indiferente, «no hacen nada porque no es su problema» o creen que deberían actuar pero no lo hacen (16,7 por ciento en 2010 frente a un 20 por ciento en 2017).

Escoda ha especificado que uno de los datos es especialmente «preocupante», ya que detalla que un 8,6 por ciento «no tiene ningún amigo» en 2017, frente al 2 por ciento del 2010. Los alumnos que «solo tienen un amigo» representan el 10 por ciento, mientras que en 2010 eran el 3,1 por ciento.

Acerca de estos últimos datos, Escoda ha explicado que cree «que es una cuestión de la sociedad, que cada vez es más individualista» y ha indicado que es necesario trabajar para «fomentar la amistad, para que en los centros todo el mundo se sienta acogido y que tengan a alguien de confianza, entre otros».

Por su parte, March ha explicado que el «uso de las tecnologías también puede ser una razón», ya que «la gente está cada vez más conectada pero se siente más sola», y esta es «una realidad que también se está empezando a producir en los adolescentes». Además, también ha destacado el tema del «ocio en los barrios con niños que pueden ser sujetos de riesgo social», y en este sentido subraya que ya han empezado a contratar educadores sociales.

EL 94,6% DEL PROFESORADO, ORGULLOSO DE SU CENTRO

Asimismo, el conseller de Educación también ha resaltado que el 94,6 por ciento del profesorado se siente orgulloso de su centro educativo, mientras que en 2010 el porcentaje era del 84,9 por ciento.

Para March, este es uno de los datos que muestran que «hay una percepción positiva de mejora de la convivencia en los centros educativos», un dato que considera «muy importante», dado que «si no hay buena convivencia, los resultados académicos no pueden ser lo buenos que deberían ser».

Además, a diferencia del 2010, el estudio actual ha incorporado la perspectiva de género. En este sentido, las principales diferencias observadas están en la «visión más positiva sobre la convivencia de las alumnas», dado que «ellas se muestran más satisfechas que sus compañeros» y, además, «son más participativas y más proactivas».

Cabe destacar que el profesorado ha subrayado la «mejora» en la atención al alumnado con necesidades educativas especiales, especialmente desde los equipos de orientación y los equipos directivos.

El conseller ha concluido que desde la Conselleria apuestan por «una educación con valores» dado que «la escuela es un espacio para formar futuros ciudadanos, y un elemento clave de la ciudadanía es la convivencia», y que «hay que saber gestionar una diversidad cada vez más grande en los centros».

Asimismo, ha especificado que no se conforman con estos estudios diciendo que «no es triunfalismo» y que saben «que aún queda mucho por hacer en todos los aspectos de la educación, reforzando las cosas negativas e intentando que las positivas se mantengan».