La práctica que todos conocemos como aprenderse la lección de carretilla está en desuso, algo que se aprecia en los proyectos que despliegan los centros. | Kohji Asakawa

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La nueva Llei d'Educació de Baleares va cobrando forma, también a través del trabajo de los distintos grupos parlamentarios en la cámara autonómica. Esta pasada semana Més per Menorca consiguió la aprobación de una enmienda a la norma que propone olvidarse de los exámenes exclusivamente memorísticos en la educación de las Islas. Aquella práctica, que todos conocemos como aprenderse la lección de carretilla, está en desuso por parte de los profesionales instruidos en los nuevos caminos pedagógicos por los que apuestan en su inmensa mayoría los proyectos de centro, una realidad a la que apoya esta iniciativa.

Los menorquinistas propusieron un cambio en la evaluación de los aprendizajes de forma que se permita avanzar en un sistema educativo cada vez más enfocado en el aprendizaje por competencias y no tanto, como hasta ahora, en la simple memorización y repetición de contenidos que no son suficientemente significativos. «Esta novedad representa un auténtico avance pedagógico», según el diputado de Més per Menorca, Josep Castells, ya que «desgraciadamente, hasta ahora hemos tenido un sistema educativo excesivamente centrado en que los alumnos memoricen una serie de contenidos que vierten en un examen y que, en muchos casos, olvidan al cabo de unas semanas de ser examinados: esto no tiene ningún sentido».

Sin embargo, los ecosoberanistas menorquines recalcan que en ningún caso los alumnos deben dejar de aprender, al contrario, deben familiarizarse con aquellos conceptos sustanciales para entender el contenido de las asignaturas. Con la nueva ley «el centro de gravedad del aprendizaje pivota sobre la adquisición de competencias». De hecho Castells reconoce que «la memorización de determinados contenidos es esencial para el aprendizaje, pero no podemos permitirnos un sistema educativo basado exclusivamente en la repetición mecánica de determinadas definiciones sin sentido para los alumnos».

No obstante, falta ver la letra pequeña de la norma para saber cómo se llevará a cabo un cambio estructural como este en la forma de transmitir conocimientos a los niños y niñas de las Islas, y cómo lo recibirán los claustros. Recordemos que año tras año los alumnos baleares se encuentran entre los que obtienen peores datos en algunos de los baremos de excelencia educativa aceptados internacionalmente, como por ejemplo el informe PISA en el marco de la OCDE.

Abrir los centros a las familias

Otra de las iniciativas en forma de enmienda aceptadas en el Parlament, en este caso por unanimidad, en relación a la nueva Llei d'Educació será la posibilidad de que los centros educativos baleares aprueben planes de apertura de sus instalaciones fuera del horario lectivo. Ello podría servir tanto para la utilización de sus instalaciones como para la formación permanente de familias.

Además, a propuesta de Més per Menorca, los centros podrán establecer acuerdos con asociaciones sin ánimo de lucro para autorizarles a utilizar sus instalaciones más allá del horario escolar, de modo que no sólo podrán beneficiarse los escolares, sino todas la familias y la comunidad educativa en su conjunto.