Colas de ciudadanos frente a las oficinas de Ryanair para preguntar por la cancelación o retraso de sus vuelos este sábado por la tarde en el aeropuerto de Palma. | Laura Becerra

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El aeropuerto de Son Sant Joan ha sido en la jornada de este sábado uno de los más afectados –con cancelaciones y retrasos– por la huelga del centro de control del tráfico aéreo francés en Marsella, a la que se sumó la de los tripulantes de cabina de Ryanair, que sí tuvo más incidencia que el viernes. La huelga de Ryanair provocó la cancelación de 22 vuelos de esta aerolínea (14 en Palma, cuatro en Menorca y otros cuatro en Eivissa), tanto en las llegadas como en las salidas, y retrasos en otros 51 vuelos en Palma, con una media de 40 minutos pero que en algunos casos llegaron a las 2,5 horas. El paro de los controladores galos no ocasionó ninguna cancelación, pero sí retrasos. Este fue el resultado de una jornada que se fue complicando a medida que avanzaba en el aeropuerto de Palma.

Desde el gestor de navegación aérea Enaire se confirmó que Son Sant Joan junto a El Prat (en Barcelona) y Barajas (en Madrid) fueron los tres aeródromos en los que hubo mayor afectación de toda la red española en forma de retrasos con motivo de la huelga de los controladores del área de Marsella. También los sindicatos convocantes de la huelga de los tripulantes de cabina de Ryanair informaron de que así como el primer día, el viernes, apenas hubo incidencia del paro, este sábado sí se cancelaron vuelos y se ocasionaron retrasos, ya que al no haber comunicado fehacientemente de la empresa a todos los trabajadores de su situación de servicios mínimos mediante una carta, como está regulado, un buen número de empleados «aprovecharon este desliz de la compañía –probablemente provocado por fallos del programa informático– para no acudir a su puesto de trabajo, puesto que estaban llamados a la huelga», según explicó Manuel Lodeiro, portavoz de Sitcpla.

De esta forma, añadió Lodeiro, «la tripulación está siguiendo las indicaciones de los sindicatos para evitar los abusos de la empresa», que aprobó unos servicios mínimos del 100 % de la plantilla llamada a sumarse a seis jornadas de paro, con lo que vació de contenido el derecho a la huelga, según denunciaron Sitcpla y USO. Lo que se consiguió, por tanto, fue que a lo largo del día se fueran generalizando los retrasos. La situación seguramente se repetirá este domingo, en que se celebra la tercera de las seis jornadas de paro convocadas por los tripulantes de cabina de Ryanair (las próximas jornadas serán el 30 de junio y el 1 y 2 de julio) y también se prolonga hasta las 06.30h de mañana lunes el paro de los controladores aéreos de la zona de Marsella.

Esquiroles

Además, los sindicatos convocantes de la movilización denunciaron que la compañía irlandesa «trató de traer esquiroles de Marruecos para operar vuelos en España, como un Málaga-Maó o un Málaga-Palma, para suplantar así a los trabajadores que están en huelga». También denunciaron que el servicio de mantenimiento de los aviones de Ryanair está desbordado, «y no se está haciendo el mantenimiento adecuado por exceso de operatividad», avisó Juan Antonio López, presidente del comité de CCOO en el hangar de mantenimiento de Ryanair en Sevilla. «El exceso de carga de trabajo y de horario laboral no garantiza que el mantenimiento de las aeronaves se realice con las máximas garantías, pero la empresa hace caso omiso a nuestras advertencias y demandas», denuncia López.