Juan Moyà, en una reciente imagen. | A.E.

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Familiares, amigos y toda la gente relacionada con la tauromaquia en Mallorca lloran la pérdida de una figura conocida, carismática y que deja un enorme legado humano y gráfico. El pasado domingo fallecía súbitamente en Palma y a los 76 años de edad Juan Moyà, toda una personalidad que deja tras de sí un halo de cariño plasmado en las incontables muestras de dolor trasladadas a sus familiares, entre ellos sus dos hijos (Domingo y Juan Gabriel), sus nueras y sus cuatro nietos. Pero especialmente a su esposa y compañera, Amalia Estabén, colaboradora incombustible de Última Hora en diferentes secciones desde hace décadas.

Durante su vida, Juan Moyà ejerció como empleado de banca, pero su verdadera pasión estaba en los ruedos, y su lugar en el tendido o en la barrera, desde la que captó incontables instantáneas para este diario a lo largo de la década de los 90. Su conocimiento de este mundo le permitía plasmar los momentos cumbre de las numerosas corridas que siguió, tanto en el Coliseo Balear como en otras plazas de Mallorca, además de recorrer España y Francia, especialmente Nimes, para disfrutar de los toros y los grandes maestros de la tauromaquía, a los que pudo retratar y ver en directo.

Integrante de varias peñas taurinas de la Isla, supo ganarse el cariño y respeto de todos los estamentos del toro, acompañado de su inseparable Amalia, para demostrar con sus fotografías en un Coliseo Balear por el que se movía con soltura y maestría el respeto hacia este arte que fue parte inseparable de su intensa vida.