Una imagen de archivo de una persona fumando un cigarro electrónico.

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En los últimos años, las entidades antitabaco ya no luchan por reducir su consumo; ahora añaden otra causa: que los vapers, cigarrillos electrónico, no lleguen a los menores. «En comuniones de las Islas ya se regalan estos cigarros para vapear», lamenta Salvador Tárraga, coordinador balear de Nofudamores.org y portavoz nacional. Esta entidad pretende reunirse con la presidenta del Govern, Marga Prohens, a finales de marzo para instarle a declarar las terraza de los establecimiento espacios libres de humo y advertir de que el acceso a los cigarros electrónicos comienza con 12 años.

«Tenemos que ser más coherentes y consecuentes con la salud del ciudadano, y no dejar que el humo de los vapers o los cigarros nos impidan comer en las terrazas», recuerda Tárraga, quien es partidario de recuperar la medida que se implementó durante la pandemia para tener espacios libres de humo. De hecho, el Ministerio de Sanidad elaboró en 2021 el borrador de un plan que contemplaba regular las formas de fumar, pero en todo este tiempo no se volvió a hablar de ello. Ahora ya se estudia el nuevo plan integral 2024-2028 que regulará el humo de los cigarros al aire libre y otras limitaciones.

Según Tárraga, alrededor de un 30 % de la sociedad balear es fumadora y la edad más temprana de inicio se sitúa entre los 13,5 y 14 años. «El acceso es cada vez más temprano. Es una tendencia que venimos observando desde hace uno o dos años», destaca el coordinador de Nofudamores en las Islas.

Actualmente, 16 establecimientos de Balears –15 de Mallorca y uno de Menorca– se han adherido a la campaña de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Balears de manera voluntaria para declarar sus terrazas espacios libres de humo. Se trata de una colaboración que empezó hace un año con la Federación Empresarial de Restauradores de Illes Balears (FERIB). Por otra parte, el Ajuntament de Palma también anunció una rebaja del 5 % en el coste de la tasa de la Ordenanza de Ocupación de la Vía Pública a los bares y restaurantes si prohibían fumar en sus locales.

En palabras de Tárraga, «el fumador nunca tiene derechos en esto, sino que prevalecen los de la población que no fumadora. La nicotina crea dependencia y no es buena para la salud. El Gobierno tiene que luchar contra la industria, pero el problema que veo es la desidia y no tener unos buenos políticos que hagan cumplir bien las cosas. Prohibir el acceso a menores a los vapers y al tabaco es una asignatura pendiente. No se trata de políticas, también de aumentar controles».