Las cunetas del recuerdo: Los memoriales que llaman la atención de los conductores

Ramos de flores, mensajes, peluches, fotos o restos del accidente forman estos homenajes que familiares y amigos conservan con mimo

Cruz en recuerdo al carismático Manu de Cos en la carretera del Puig Major. | F.F.

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Un ramo de flores atado a una señal de tráfico o amarrado a un guardarraíl; algunas fotos, incluso peluchues, placas y emotivos mensajes en recuerdo de quienes ya no están y, en algunas ocasiones, hasta restos del accidente u objetos personales de las víctimas. Estos objetos son una representación de los que en algunos puntos de la red viaria de Mallorca llaman la atención de los conductores, e incluso en ocasiones sirven de señal de advertencia desde la distancia, llevándoles inconscientemente a reducir la velocidad o extremar la precaución por ser un enclave que conlleva cierto riesgo.

Pero tras esos improvisados memoriales se esconden otras tantas historias. Las de quienes vieron cómo su vida llegaba a su fin en ese lugar; aunque también las de sus familias, amigos o los propios supervivientes de accidentes de circulación que no quieren que sus allegados caigan en el olvido y se encargan con mimo de cuidar y mantener vivo en su memoria lo que allí ocurrió y el recuerdo de los suyos.

Memorial en recuerdo de dos víctimas de un accidente en la carretera entre Son Anglada y Can Valero y la de Puigpunyent. Foto: F.F.

Las flores son la principal seña de identidad de estos 'altares' a pie de carretera, en la cuneta o en el escenario del fatal accidente. Algunas restan secas, pero muchas son frescas, se cambian regularmente y dejan patente que no se olvida lo que allí ocurrió. Los accidentes de tráfico con automóviles explican buena parte de esas historias, pero también hay memoriales de ciclistas que perdieron la vida, motoristas y, en casos más llamativos como el del Coll d'en Rebassa, se recuerda a víctimas de la violencia de género envueltas, sin querer, en un percance de ese tipo. Allí un vistoso 'altar' recuerda a la mujer asesinada el pasado mes de diciembre por su antigua pareja.

No muy lejos, uno llama también la atención. Desde septiembre de 2022, cuando tres jóvenes perdieron la vida en la carretera que conecta Marratxí con MercaPalma a través de la salida del Segundo Cinturón, siempre hay flores, muchas, atadas a una señal de tráfico. Ese recuerdo preside una carretera muy frecuentada y en la que la imagen se ha convertido en tan llamativa como cotidiana.

Algunos de ellos son muy trabajados, y a la hora de instalarlo con elementos que puedan de alguna manera tener afectación en el tráfico rodado, se requiere una autorización por parte del departamento de Carreteras del Consell de Mallorca, que valora principalmente que no interfieran o supongan un peligro para los conductores, siendo casos puntuales los que requieren de la misma.

Memorial en recuerdo de la víctima de violencia de género en el Coll d'en Rabassa. Foto: F.F.

'Puntos negros'

Hay vías en las que la elevada tasa de peligrosidad y el consiguiente número de accidentes hace que estos memoriales sean parte indisoluble del paisaje. La carretera de Sineu, la de Cap Blanc, la concurrida y serpenteante Ma-10 (Andratx-Pollença)... Incluso lugares más escondidos o menos transitados como la carretera del Port de Valldemossa o la del Coll de Sóller esconden discretas placas en recuerdo de los fallecidos allí. Otros nos trasladan a ámbitos urbanos, como los escenarios de atropellos en ciudad.

Mensaje en el memorial ubicado entre Palma y Puigpunyent. Foto: F.F.

Uno de los más llamativos es el ubicado en la carretera que conecta Son Anglada y Can Valero con la vía que conduce hacia Puigpunyent. En un tramo que exige prudencia, con curvas y pendiente, dos árboles se han convertido en atracción o distracción para los usuarios. Allí, en septiembre de 2023, dos jóvenes perdieron la vida en un grave accidente de circulación. Allí, sus fotos, algunos objetos personales como zapatillas, emotivas y cariñosas inscripciones, flores y un llamativo altar, junto algún resto del percance, forman el paisaje.

Altar instalado en la carretera entre Valldemossa y Deià. Foto: F.F.

En alguna ocasión se puede ver a quienes los cuidan visitarlos, cambiando las flores, limpiándolos o despejándolos de maleza o suciedad. Aunque hayan pasado años, en algunos casos más de una década incluso como en el Port de Valldemossa o Maioris, se sigue recordando a los fallecidos allí. Para los habituales, ya forman parte de su rutina, pero quienes por primera vez se encuentran con esta imagen, supone en ocasiones un 'shock'. Porque son testigos mudos de un drama personal que quienes lo han sufrido no pueden olvidar. Una página del libro de la vida que no pueden pasar e intentar mantener abierta. Como presente el recuerdo de sus seres más queridos.