TW
0

ETA atentó ayer, por segunda vez en tres días y en pleno debate político sobre cómo acabar con la violencia terrorista, e hizo público un comunicado en el que llama a «organizarse y luchar», aunque dice percibir «nuevas oportunidades» de lograr «que se reconozcan los derechos de Euskal Herria».

El atentado de ayer en un pueblo de Zaragoza, que coincide con una visita a la ciudad del presidente Zapatero, es el noveno perpetrado por ETA desde que el Parlamento español aprobó, el pasado 17 de mayo, una posible negociación con la banda si ésta abandona las armas.

Un artefacto de poca potencia explotó por la mañana en la central hidroeléctrica en desuso de Añón del Moncayo y produjo escasos daños materiales. Se trata del segundo atentado etarra en Aragón en lo que va de año, y coincide con una visita a la ciudad del presidente del Gobierno para presidir la reunión de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

Es, también, el segundo ataque de ETA en los últimos tres días, tras el registrado el pasado día 24 en un polígono industrial cerca de la Academia de Policía de Àvila.

El comunicado de ETA publicado ayer en el diario «Gara» con motivo de la celebración del Día del Soldado Vasco (Gudari Eguna) es el quinto de la banda desde el 17 de mayo y se asemeja al primero que hizo público tras la resolución del Parlamento español.

En aquel comunicado, del día 16 de junio, ETA consideraba que la resolución del conflicto vasco era «posible aquí y ahora» y requería «construir una paz basada en la justicia», opción que pasaba por el «diálogo y la negociación».

Tras considerar imprescindible para conseguir ese objetivo «abrir un proceso democrático sin límites y entre todos», mostraba su «total disposición a involucrarse» en él y opinaba que correspondía a «los agentes vascos poner las bases a las nuevas oportunidades que se abrirán».

En su comunicado de ayer, ETA considera que la situación política se caracteriza por «nuevas oportunidades» con la posible apertura «entre todos, de un proceso democrático, dando la palabra y la decisión a los ciudadanos vascos, sin ningún límite», aunque también percibe «nuevos riesgos» e incide en mantener la lucha.