Imagen de una inmobiliaria. | Luis Garcí­a

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El sector inmobiliario considera que la Ley de Vivienda, sobre la que este viernes se ha anunciado un acuerdo, sólo empeorará la situación del alquiler en España, generará inestabilidad en el mercado y encarecerá los precios para los nuevos inquilinos que acceden. Para el director general de la Agencia Negociadora del Alquiler (ANA), José Ramón Zurdo, el acuerdo «no contiene ni una sola medida seria y rigurosa para aumentar la oferta de viviendas en alquiler en España, que es el problema fundamental para los inquilinos».

Ha añadido que si el acuerdo, anunciado por PSOE, Unidas Podemos, ERC y EH Bildu, se convierte en ley, «acabará definitivamente con la poca oferta de viviendas en alquiler». Zurdo ha añadido que «todas las medidas están encaminadas a atacar a los propietarios, tanto particulares como empresas», y ha recordado que en el tiempo en que estuvo en vigor la ley catalana de vivienda, que intervino los precios del alquiler en Cataluña, antes de anularlo el Tribunal Constitucional, los alquileres subieron más que en otras comunidades autónomas.

También ha recordado que la limitación de la subida del alquiler un 2 % que se aplica desde la pandemia está aumentado los precios de los nuevos alquileres y lo mismo ocurrirá con el del 3 % que se aplicará en 2024. Zurdo ha criticado la creación de más zonas tensionadas y más amplias, como recoge el acuerdo, pues propietarios e inversores venderán o cerrarán sus inmuebles en esas zonas, que se quedarán como «guetos para inquilinos agraciados».

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Para Zurdo, la ley es «innecesaria e injustificada», y ha lamentado la forma en que se ha anunciado el acuerdo sobre la Ley, «como un acto electoral en sede parlamentaria en época de elecciones». También el portavoz del portal inmobiliario Idealista, Francisco Iñareta, considera que, con las medidas anunciadas, como el tope a la subida de los alquileres, «la situación sólo está abocada a empeorar». A su juicio, «el Gobierno ha vuelto hoy a mostrar su ceguera al continuar sus políticas coercitivas frente a los propietarios de vivienda, obviando que el verdadero elefante en la habitación del mercado del alquiler es la falta de oferta».

También ha recordado que todas las medidas aprobadas hasta ahora para limitar el precio de los alquileres «sólo han conseguido drenar más y más la oferta disponible y aumentar los problemas de acceso al alquiler, con especial incidencia en los colectivos más desfavorecidos». Así, ha dicho que el límite del 2 % de subida en la actualización del alquiler, que ha cumplido un año, «ha tenido un efecto devastador en el mercado», pues ha ayudado a las personas que ya estaban de alquiler, pero ha complicado la situación a las personas que buscan vivienda actualmente.

El director de Estudios del portal inmobiliario Pisos.com, Ferran Font, ha lamentado que, «con unas elecciones a la vuelta de la esquina», se haya acabado imponiendo «una política de vivienda partidista y cortoplacista, cuando debería ser más consensuada y a largo plazo». Font ha manifestado que la ley nace «generando muchas dudas», no sólo en cuanto a su viabilidad, sino también sobre su efectividad real, y ha advertido que la aplicación de la norma será desigual, pues las competencias para su aplicación recaen en los gobiernos autonómicos y «ya hay formaciones políticas que han anunciado que no aplicarán esta ley en aquellas comunidades donde gobiernan».

Por su parte, el portal inmobiliario Fotocasa ha criticado que la ley se centre sólo en una parte del mercado del alquiler, en la protección a los inquilinos y colectivos vulnerables; mientras que los propietarios quedan desprovistos de seguridad jurídica y no haya contrapartidas para ellos, como ayudas o bonificaciones. Para Fotocasa, la nueva norma «dificultará aún más el acceso a la vivienda» y puede hacer que «el parque de viviendas en alquiler escasee todavía más», al tiempo que señala que sus medidas supone un «respiro» para los inquilinos que ya tienen un contrato, pero los nuevos o los jóvenes que buscan vivienda por primera vez se encontrarán con un mercado del alquiler cada vez más limitado en oferta, «en el que será muy difícil entrar».