Los miembros de GADMA (a la derecha) denuncian la presencia constante de ganado muerto en el torrente de Solleric en el término de Sencelles. | Elena Ballestero

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El lecho del torrente de Solleric, bajo el puente de la carretera vieja de Muro, en las proximidades de Lavanderías Diana, se ha convertido en un punto continuo de vertido de animales muertos, una práctica habitual que según explica el Grup d'Amics del Medi Ambient (GADMA) puede provocar problemas importantes de contaminación en los acuíferos y la propagación de enfermedades de distinta clase. Es precisamente por esa razón por la que el portavoz de GADMA, Bernat Fiol, solicita a la Conselleria d'Agricultura, Medi Ambient i Territori del Govern de les Illes Balears que intensifique la vigilancia en la zona y abra una investigación con el objeto de determinar quien es el autor de los vertidos, penados por ley.

«Es una práctica habitual y constante en este punto que desde GADMA llevamos tiempo detectando porque cada vez que desde nuestra agrupación realizamos trabajos de limpieza en la zona encontramos animales muertos», explica Fiol.

Ayer se podían contar en apenas doscientos metros de recorrido restos de al menos cuatro ovejas y corderos además de varios sacos que desprenden fuertes olores a descomposición lo que indica en opinión de Bernat Fiol que también contienen en su interior pequeños animales , posiblemente gallinas.

«Es necesario advertir sobre las consecuencias que tiene esta práctica, pedimos al Govern que retire los animales y que en la medida de lo posible intensifique la vigilancia e investigue que ganaderos son los autores. ¿Por qué hemos de pagar todos las consecuencias de las malas prácticas de unos pocos?», dice Fiol que recuerda que «los torrentes son un lugar sensible, fuente de recarga de nuestros acuíferos y es hora de dejar de contaminarlos».

La identificación de los autores no siempre es fácil y es que el portavoz de GADMA explica que si bien el ganado está identificado con distintos tipos de marcaje, en ocasiones, los propietarios eliminan las marcas antes de deshacerse del animal. Es el caso de la última oveja abandonada a la que le falta parte de una oreja donde probablemente colgaba la identificación de origen que permitiría localizar a su propietario.