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En la noche de este viernes se celebró uno de los sopars a la fresca, más multitudinario y popular. Como ya es tradición Binissalem organiza el último viernes de septiembre durante las fiestas des Vermar este encuentro que ayer congregó a unas 20.000 personas, que acudieron para degustar los típicos fideus.

Prácticamente todas las calles del pueblo se cerraron al tráfico y los binissalemers sacaron a las calles sus mejores galas y ejercieron de perfectos anfitriones durante una noche en la que su pueblo recibe a numerosos visitantes venidos de toda Mallorca.

Con la uva como gran protagonista, los vecinos decoraron sus calles con gran esmero. La regidora de Fiestas, Paula Moyà, recordó ayer que «hace muchos años impulsamos desde el Ajuntament que los vecinos adornaran las calles y un jurado valoraba las mejores decoraciones para premiar la mejor. El pueblo se volcó con la iniciativa y suprimimos los premios porque era muy difícil elegir la mejor calle».

Para que puedan disfrutar de la cena las máximas personas posibles, algunos vecinos de Binissalem optan por invitar a los familiares un año y a los amigos al año siguiente. El espacio al aire libre queda limitado por cada casa y esta cuestión hace imposible que una sola familia pueda acoger a todos los invitados que desea.