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Un cartel pegado desde mediados de noviembre en la puerta del único ascensor del centro de salud de Es Blanquer de Inca avisa de que está averiado y recomienda a los pacientes que «si no puede subir escaleras avise en admisión o al auxiliar de seguridad».

Usuarios del centro, trabajadores y facultativos han mostrado su enfado por una situación que se ha alargado en el tiempo y que no tiene visos de solucionarse a corto plazo. Desde la gerencia de Atenció Primària se ha intentado reparar el mecanismo en varias ocasiones sin éxito y finalmente se ha decidido por la adquisición de nuevos elementos.

Mientras tanto se repiten continuamente escenas con personas mayores o padres con carritos de bebé que se ven obligados a utilizar las estrechas escaleras para llegar a alguno de los tres pisos que dispone el centro de salud. En los casos donde el paciente no puede hacer uso de las escaleras, es su médico el que baja hasta la planta baja y se habilita algún espacio para poder atender a esa persona. Una doctora afirma que «esto provoca que se rompa el ritmo de trabajo porque tenemos que dejar nuestra consulta».

El problema también afecta a los trabajadores del centro de salud, como el personal de limpieza y el de seguridad. En el primer caso deben transportar cubos, contenedores y utensilios escalera arriba y abajo, mientras que los auxiliares de seguridad atienden constantemente a los pacientes que acuden a consulta y no pueden hacerlo a través del ascensor averiado. Carmen Sánchez acompaña a su madre cada semana y manifiesta que «está siendo un suplicio llegar hasta aquí y luego no tener ascensor».

El centro de salud de Es Blanquer gestiona, además de los inquers ubicados en la barriada, a los pacientes de las unidades básicas de salud de Lloseta, Mancor y Biniamar.