Una joven de 25 años sufre cáncer de piel, a causa de su exposición al sol sin protección. | pixabay

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«Tengo 25 años y como a cualquier chica joven siempre me ha encantado tomar el sol, sobre todo cuando empecé a interesarme por la moda es cuando empecé a tomar el sol como una loca y a quemarme». Así ha comenzado su relato Montse de Toro, una joven de 25 años, diagnosticada desde hace tres de un melanoma.

Un testimonio con el que, ha dicho, pretende ayudar a los demás, especialmente a los más jóvenes, a concienciarse de la importancia de protegerse de las exposiciones al sol y de acudir al dermatólogo ante la aparición de cualquier lunar o mancha en la piel.

Montse ha participado este jueves en la presentación de la campaña Euromelanoma 2017 de prevención del cáncer de piel y ha reconocido que tomaba el sol en exceso porque por su fototipo (piel clara) «nunca» conseguía ponerse morena.

A pesar de ello y de los consejos y de las «regañinas» de su madre, seguía exponiéndose al sol sin protección. «Con 16 años piensas que es una tontería y que no pasa nada».

Hasta que en una exploración su madre le detectó una mancha en una pierna y la llevó al dermatólogo, al que «no le gustó su aspecto y decidió quitármela». A los pocos días, recibió el diagnóstico: un melanoma.

«No tenía ni idea de lo que era pero por la cara de mi madre y la del doctor sabía que no era una buena noticia». No obstante, no fue consciente de la gravedad hasta que un doctor de medicina nuclear, el que le realizó la prueba del ganglio centinela, «me habló sin tapujos».

Afortunadamente, la prueba salió negativa, lo que significa que el ganglio no estaba afectado. «He tenido mucha suerte, todo ha salido bien pero no siempre pasa», de ahí que haya insistido en la importancia de la prevención.

«No cambiemos un moreno pasajero por el riesgo de desarrollar un cáncer de piel».