«Solo desecho humano»

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Lo woke, la emergencia climática, la IA, la imposición de un metalenguaje cutre (dana por gota fría, resilencia, bulo…), la huella de carbono, los analfabetismos integrales y biodegradables y sostenibles con sus enormes chiringuitos y naderías, pues toda esa amalgama -que incluye la invención de la historia- nos está llevando a un mundo muy estirado, sin sonrisas, agendoso: a mi juicio y por mi vivencia pasada mucho peor que el de hace medio siglo cuando nos hinchábamos a sobrassada de porc negre, a frito mallorquín y a ensaimadas y no pasaba nada sino todo lo contrario. Tuvimos un mundo, desde luego, más jovial y jocundo en esta hoy supermachacada España con su Mallorca adyacente. Por eso lo mejor es regresar al almacén El Machetazo sito en la peatonal de Ciudad de Panamá: un letrero recriminaba a las empleadas que el largo de las faldas tiene que llegar a las rodillas; el lema del almacén era ‘El hombre compra, el mono imita’. Y desde luego que imita: en Egipto, los aficionados al bebercio disponen de las siguientes marcas de licores falsos: Gordoon´s Special Cairo Dry Gin (sic), Marcel Horse; Fineland, vodka of Egypt; Red Label, John Warder; Johnnie Wadie, Black Label; Ricardo (todo sic), etc. Además en el país de los faraones tienen motos nada menos que de la marca Kuzuki, seguro que -como casi todo allí- de ‘fabricación propia’ (en Campeche se venden motos de la marca Kazuki (véase la foto) y en el Kurdistán hemos visto motos de la marca Kanuni, 2009. Kastamonu es una agradable ciudad turca. Allí se encuentra la mezquita de Nasrullar que data de 1506 y se considera la primera mezquita de la era otomana. Pues en Kastamonu vemos algunas tiendas en las que venden antenas parabólicas de la marca Sunny (en Bursa, no se quedan atrás, cosen unos trajes de la firma Corleone).

Lo contrario a la imitación es la originalidad que también luce, tal ocurre con la denominación de algunos restaurantes mexicanos: La Cenaduría de Doña Raquel (Puerto Vallarta), Nutricional Vegetariano, La Ranita Cervantina (Guanajuato), Panza del Abuelo (San Miguel de Allende), El Tragadero (Zacatecas)… y también hay casos en España: el Bar de Bares está en Estaca de Bares, Bare Nostrum (Riveira, península de Barbanza, La Coruña), Pub Is (Santiago), ¡Bar Simson! Por la minera y recia Langreo hubo un pub que se llamaba Party-Kular. En Lima, en el refinado barrio de Miraflores, funcionaba el más ingenioso de los bares: el Johann Sebastian Bar, supongo que el etílico amigo Bryce Echenique lo habrá frecuentado.

De la puerta de un retrete de Palenque colgaba el siguiente ruego: «Favor de ponerle agua a la cubeta/ No sea marrano». Y ya que estamos hablando de aliviaderos y de marranos, ambas cosas a veces van a la par, en el water-closet del tren que va de Cuzco a Aguascalientes son más finos: «Sólo des(h)echo humano». En Nebaj se encuentran los Sanitarios El Alivio. Por el mercado de recuerdos de Panamá la Vieja se puede adquirir un azulejo: en el mismo se aprecia el dibujo que representa a un señor defecando y la siguiente leyenda no exenta de la metafísica más pura: «Sentado en este aposento, / me he puesto a pensar / lo caro que está el sustento / y dónde viene a parar».