Migajas bajo la Mesa

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LA RESERVA de si el Govern concreta en el futuro alguna de las limitaciones al turismo masivo, lo anunciado anteayer sobre las conclusiones de nueve meses de trabajo de la Mesa que organizó Marga Prohens sobre la cosa es, como poco, decepcionante. La retórica de los anunciados cinco ejes para cinco grupos de trabajo podría firmarla Francina Armengol o cualquiera de sus cuates hoteleristas que gobernaron en los ochos años de la gran saturación. Presentar la subida del impuesto turístico y del canon del agua como pretendidas concreciones de tan largo plazo reflexivo es una tomadura de pelo. Los anunció la presidenta el día 2 de octubre del año pasado en el Parlamento para febrero de este año y ahora resulta que no hay tiempo de implementar el aumento del gravamen que tan poca gracia hace a los hoteleros -que son los que deciden la política turística sean cuáles sean sus vasallos que estén en los despachos del Govern- hasta el verano de 2026, y que de ser será como de un euro de media. ¿Es un intento de broma? Tanto estas medidas como las nuevas -porque ya las hay- limitaciones de acceso a zonas saturadas se podrían haber impuesto sin esperar a la finalización de este largo retiro espiritual. No es ridículo, es esperpéntico.

GROTESCO por igual es que se «inste» a imponer mayor carga fiscal a los vuelos de bajo coste y a regularlos en los aeropuertos isleños para que no masifiquen. Esto atañe al Gobierno nacional, no al balear que no tiene competencias. Bien estaría que se reclamara en una Mesa por el estilo en Madrid. Aquí no es que sea inútil, es una mascarada con pretensión «técnica» para que sirva al Partido Popular    contra el PSOE, no hay otra razón.

TODO es un mero envoltorio para cubrir el único objetivo que perseguirá en serio el PP. Atacar a fondo el alquiler vacacional, el más eficiente sistema de distribución de la riqueza turística. Que los hoteleros no quieren porque perjudica su ideal económico balear: ellos hartándose de comer en la Mesa, los ciudadanos bajo ella alimentándonos de sus migajas y sus bufones izquierdistas, derechistas y sindicalistas aplaudiéndoles.