Pablo Mielgo, María José Montiel y Smerald Spahiu. | M. À. Cañellas

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El pasado lunes se celebró un concierto en el Auditorium de Palma para conmemorar el 30 aniversario de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears (OSIB).

Bajo la batuta de Pablo Mielgo, se repitió el concierto interpretado en 1989, el día que se estrenó la Orquestra como tal. Cerca de 1.700 personas, que llenaron el aforo, celebraron las tres décadas de vida de la formación.

Antes del concierto, se proyectó un vídeo, producido por la empresa de audiovisuales del Grup Serra, Nova Producciones, que repasó los 30 años de éxitos, esfuerzos y anécdotas, contadas por los propios músicos.

El concierto, que incluyó piezas de Eduard Toldrà, Miguel Marqués, Georges Bizet y Camille Saint-Saëns, entre otros compositores, rindió homenaje, en la segunda parte, al que fue el primer director artístico y titular de la OSIB, Luis Remartínez, fallecido en el año 2015.

Para ello, interpretaron una de sus obras favoritas, la Sinfonía número 3 de Mendelssohn, conocida como la Escocesa; y algunas de las piezas de las zarzuelas que tanto le gustaban.

El concierto del lunes contó con la participación de la mezzosoprano María José Montiel, quien se considera «hija adoptiva de la Isla» y que brilló con luz propia, tanto como el director Pablo Mielgo, al frente del concierto conmemorativo.

Entre el público se vieron rostros emocionados como el de Agustín Aguiló, miembro fundador de la OSIB; antiguos músicos de la orquesta, y seguidores de los conciertos que han interpretado en estos años. La clase política no faltó a la cita. Y es que hoy en día, la Simfònica es un patrimonio cultural de enorme relevancia para Baleares.