El base del Real Madrid Sergio Llull intenta hacer una dejada durante el partido frente al Cajasol. | Efe

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El Real Madrid salvó en el Palacio San Pablo una situación complicada tras la derrota en Vistalegre del pasado jueves (60-66), pero con un triunfo por 71-76 ante el Cajasol igualó la eliminatoria de cuartos y recobró el factor cancha para el tercer y definitivo choque del próximo lunes.

Salió el equipo local concienciado de que la defensa era vital para tener opciones de superar al potente rival y dar la sorpresa de pasar a semifinales.

El Cajasol consiguió que el Real Madrid tardara dos minutos y medio en encestar por primera vez, pero cuando lo hizo fue para ponerse por delante en el marcador (2-3) y superar al rival pese a que su juego decreció conforme avanzó el partido y en el tramo final los visitantes pasaron más apuros de los que se previeron en el descanso.

El equipo del italiano Ettore Messina alternó bien el juego de ataque con jugadas al interior y el tiro exterior, y ello despistó a la defensa del Cajasol, que además estuvo muy desafortunado en los lanzamientos.

El marcador aumentó paulatinamente en favor de la formación visitante, mucho más poderosa en los tiros y en los rebotes, con lo que llegó en el primer cuarto a ponerse con una máxima ventaja de quince puntos (7-22) a falta de un minuto.

El golpe de autoridad dado por el Real Madrid dejó tocado al equipo que entrena el barcelonés Joan Plaza, superado en muchas ocasiones en su defensa y negado en el tiro desde cualquier distancia.

La formación madridista no bajó su intensidad en el segundo cuarto y llegó a tener veintitrés punto de ventaja (15-38) a falta de cinco minutos y medio para el descanso.

La diferencia en la cancha fue brutal, pero sorprendentemente el equipo sevillano encontró en esa máxima desventaja un punto de inflexión y logró un parcial de 10-0 (25-38) que hizo que se animara la afición local y que entraran las primeras dudas en los de Messina.

De todas formas, el Real Madrid se retiró a los vestuarios en el descanso con quince puntos de ventaja y con un juego de conjunto que hacía presagiar una victoria sin sobresaltos.

El equipo visitante jugó prácticamente con la inercia que le daban los fallos del rival en ataque. El primer triple convertido del Cajasol lo hizo el base estadounidense Earl Calloway a los seis minutos del tercer cuarto.

No obstante, este triple hizo despertar a los locales en su faceta anotadora y otro del escolta Andrés Miso puso la diferencia en los diez puntos (38-48, m.28), barrera psicológica que incluso se rebajó en este tercer cuarto (42-50).

El Real Madrid había ido en el partido de más a menos y el Cajasol se aprovechó de ello entrar en el último cuarto vivo y más cuando a falta de cuatro minutos la desventaja sólo fue de seis puntos (51-57).

Fueron momentos de apuros para el equipo blanco, que se encontró otra vez con el ala-pívot serbio Savanovic como una de sus pesadillas, pero unos triples del escolta estadounidense Louis Bullock y del ala-pívot Jorge Garbajosa, unidos al desacierto local en los tiros libres, volvieron a darle cierta tranquilidad a los visitantes para afrontar los últimos minutos del choque.