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«He jugado, he disfrutado todo el año y soy feliz en Alemania». Así resumía hoy a Efe Raúl su primera temporada en la Bundesliga en el Regent Berlín, el hotel de concentración, antes de regresar en tren toda la expedición a Genselkirchen.

A sus 33 años Raúl por fin pudo levantar su Copa. Y lo celebró a lo grande. En el estadio Olímpico de Berlín. Loado por la gente de la Curva Norte del Veltins Arena que tanto le estima. Lo festejó Raúl con Manuel Neuer, posiblemente el portero más en forma en 2011 y al lado de sus amigos Cristoph Metzelder, José Manuel Jurado, Sergio Escudero y Jefferson Farfán.

Raúl ha contagiado alegría y optimismo al Schalke 04. El acaba su contrato en 2012, pero el club ya se ha reunido en las últimas horas con Ginés Carvajal, el agente de Raúl, para prolongar una temporada más en Genselkirchen.

Ginés llegó a Berlín el viernes, se reunió con Hors Heldt, director deportivo del Schalke. Tiene una campaña más de contrato. Y aunque el Schalke quiere prolongar otro más, Raúl no tiene prisa. No piensa sólo en sí mismo. Según pudo saber Efe, Raúl quiere además que el Schalke cuente con un equipo competitivo. Sigue voraz, con hambre de títulos.

Y el club está de enhorabuena. Desde que llegó Raúl el pasado verano, los números son incontestables. Acabó el club la temporada con beneficios en sus cuentas. 1,186 millones de euros positivos en el balance, confirmó esta semana el director financiero del Schalke, Peter Peters.

Un respiro tras unos años negativos. La campaña anterior acabó con unas pérdidas de 16,761 millones de euros. La participación en la Liga de Campeones, llegando hasta las semifinales del torneo, ha generado confianza en los patrocinadores que apoyan al Schalke en Alemania.

La venta de camisetas funciona. Mejor dicho, arrasa. Basta ver el porcentaje de camisetas con el número 7 que inundan las calles de Berlín. Adidas, el fabricante, se frota las manos. Porque además, la multinacional alemana apoya a Raúl desde sus comienzos en el Real Madrid.

Gazprom, principal patrocinador del Schalke, está de enhorabuena. La imagen de su logo de color blanco, incrustado en el fondo azul prusia de las camisetas del Schalke, ha roto todas las previsiones de mercado.

Gazprom acaba de prolongar su relación con el club de la cuenca del Rühr. Cinco años más. Acababa en 2012 y ha firmado cinco más, hasta 2017. Las negociaciones de esta ampliación del compromiso de Gazprom con el Schalke se cerraron en Moscú. Con la presencia de Clemens Tonnies, presidente del club; Peter Peters, manager financiero; y de Alexey Miller, presidente de Gazprom, Alexander Medvedev, adjunto a la presidencia de la empresa de gas; y Sergey Kupriyanov, ejecutivo de la empresa rusa.

Tras cerrar el acuerdo, incluso el presidente del Schalke fue invitado en una recepción por el presidente ruso, Vladimir Putin, en la 'Casa Blanca' de Moscú, sede del Gobierno, según anunció el club.

Boklunder, Volkswagen, Ergo, Veltins -la cerveza que da nombre al estadio Veltins Arena-, Adidas y Sinalco son las marcas que apoyan al nuevo campeón de la Copa alemana, que con este triunfo se asegura su presencia el año que viene en la Europa League.

A Raúl le faltaba una Copa en su amplio y exitoso historial. Con el Real Madrid, se le fue el sueño de levantar una contra el Deportivo en 2002, la famosa del 'Centenariazo' en el estadio Bernabéu. La otra, en 2004, en Montjuic, ante el Real Zaragoza. La de Galletti. A la tercera fue la vencida en Berlín.

Ralf Rangnick es el entrenador del Schalke. Raúl y sus compañeros le llaman 'el Profesor' en el vestuario. Como a Arséne Wenger en el Arsenal. Es Rangnick un tipo al que le gusta la táctica y la organización. Y en esos parámetros, le encaja Raúl como anillo al dedo.

Preparó Rangnick con tanto celo la final de Copa en Berlín, que concentró ya a sus jugadores el pasado míercoles en el Regent Hotel, un lujoso recinto de cinco estrellas, situado cerca de la Puerta de Brandemburgo.

Desde el bus del Schalke, en una ciudad pintada de azul con los 30.000 hinchas que llegaron desde Gelsenkirchen, Raúl, Jurado y Escudero han visto la elegancia de la ciudad. Una urbe moderna, que ofrece transparencia con la arquitectura del Reichstag -Parlamento-, famoso aún más desde que Norman Foster añadió y diseñó su famosa cúpula de cristal, que han admirado estos días los tres españoles, que nunca habían jugado hasta la fecha en el estadio olímpico de Berlín.

Ralf Rangnick preguntó en alto esta semana en el vestuario: «*Alguno ha ganado la Copa de Alemania en su vida?». Uno levantó la mano. El griego Charisteas. En su etapa del Werder Bremen. No debía ser fácil levantar ese título. Desde el año 2000, en una década, el Bayern Munich ganó seis.

Esta mañana en el aeropuerto de Tegel, en Berlín, los aficionados españoles que vajaron a ver a Raúl regresaron con la satisfacción de ver a su ídolo en plena forma. Los padres de José Manuel Jurado igualmente estaban eufóricos igualmente en el vuelo matinal. Jurado lleva dos años de éxitos. En dos temporadas, tres títulos. Una Liga Europa, una Supercopa europea y una Copa alemana.