Baloncesto Copa del Rey

Unicaja presenta sus credenciales

Los de Scariolo disputarán su primera final a costa de un Pamesa superado por Herrmann

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Nunca vista
PAMESA VALENCIA 82
UNICAJA MÀLAGA 90

PAMESA VALENCIA (19+28+17+18): Llompart (0), Rakocevic (27), Yebra (3), Oberto (10), Tomasevic (10) -cinco inicial-, Montecchia (23), Julian (3), Kammerichs (6), Okulaja (0) y Luengo (0).

UNICAJA MÀLAGA (20+19+19+32): Cabezas (12), Bremer (2), Risacher (4), Garbajosa (21), Tabak (4) -cinco inicial-, Rodríguez (6), Pietrus (0), Vázquez (9), Sánchez (2) y Herrmann (30).

Àrbitros: Ramos, De la Maza y Perea. Excluyeron por personales a Montecchia (m.40).

J. Muñoa|ZARAGOZA

El Unicaja jugará la primera final de la Copa del Rey de toda su historia gracias a un partido épico frente al Pamesa Valencia, que le puso al borde de la destrucción con un vendaval de canastas hasta el descanso, al que los malagueños, incansables, respondieron con un excelente Walter Herrmann y la ambición de un quinteto que completaban Garbajosa, Rodríguez, Cabezas y Vázquez. El italo-argentino Alejandro Montecchia levantó al Pamesa en un segundo cuarto pletórico que condujo al cuadro valenciano desde un 9-15 hasta un 44-34 forjado, en su mayor parte, desde la línea de triples.

Los dos bases del Pamesa esbozaron la tormenta que iban a desencadenar sobre el aro andaluz en la recta final del primer cuarto. El Unicaja les aguantó por medio de Garbajosa, pero en el tiempo que faltaba para el descanso se vio desbordado. Ni siquiera el infalible Herrmann pudo detener el chaparrón. El Pamesa cogió un ritmo endiablado, anotaba desde el perímetro o metía balones dentro para que el serbio Dejan Tomasevic y el italo-argentino Fabrizio Oberto solventaran las posesiones cuando la defensa malagueña cerraba los huecos a los hombres de perímetro.

Pero la lluvia de canastas desatada por Rakocevic y por Montecchia no cesaba. Todo giraba en torno a ellos en el Pamesa, donde Oberto y Tomasevic, habituales ejes ofensivos, centraban la mayor parte del esfuerzo en proteger la canasta y dominar los aires para abastecer de balones a los dos cañoneros. Con todo, el Unicaja insistía una y otra vez, renunciaba a rendirse animado por los empujones que le daba Herrmann y una buena racha de Carlos Cabezas. A pesar de los pesares, el italiano Sergio Scariolo y sus hombres aún soñaban con el 64-58 que clausuró el tercer período.

Montecchia, por si acaso se animaban demasiado, les recibió en el último cuarto con un nuevo triple, pero esta vez el Unicaja contestó con la dureza mental de los ganadores: triple de Fran Vázquez, triple de Garbajosa, canasta de Herrmann, que seguía sin fallar nada, y bandeja de Carlos Cabezas. El Pamesa no se lo podía creer, tenía el marcador en contra (67-68). Cuando el reloj pasó la frontera del minuto 36 Herrmann lanzó otro directo a la mandíbula valenciana desde el arco. El Unicaja tocaba la final y estaba en trance (74-78). A Montecchia, sin embargo, se le salía todo lo que antes le había entrado.

El Pamesa lo había tenido ganado y la ansiedad le podía. El Unicaja lo había tenido perdido y ya no le asustaba nada, sólo quería la final. Un triple de Berni Rodríguez se la entregó por fin en bandeja a falta de poco más de un minuto (76-81) y premió la fe, el sacrificio y la calidad de Garbajosa, Cabezas, Herrmann y el resto del equipo. El Unicaja consumaba su particular proeza.

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