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José Antonio Pascual|KAMEN
La selección española comenzó a preparar el asalto a las 'Aguilas de Cartago', el segundo partido del Mundial de Alemania 2006 contra Túnez, que se jugará el próximo lunes en Stuttgart, con una sesión en la que Luis Aragonés volvió a ensayar con el once titular que arrasó a Ucrania en el debut. Poco más de 48 horas después del brillante estreno en Leipzig contra Ucrania, de sellar con el 4-0 el mejor arranque de España en la historia de los mundiales, los pupilos de Luis Aragonés se volvieron a poner manos a la obra. El seleccionador tenía fijado en su planificación un día de descanso para sus pupilos, al margen de lo que sucediera en el Zentralstadion, y todos aprovecharon para oxigenarse y relajarse con sus familias durante unas horas en Dortmund, ciudad situada a unos 25 kilómetros de Kamen. Con las pilas recargadas, los internacionales españoles reanudaron los entrenamientos con una sesión vespertina, desarrollada bajo una temperatura mucho más baja que la que hubo hasta el partido de Leipzig.

Y Luis Aragonés no esperó para, teóricamente, volver a mostrar sus cartas, así que trabajó, como antes de la contienda ante Ucrania, con dos grupos, uno integrado por el mismo once que venció al cuadro de Oleg Blokhin. Ante la mirada de Angel María Villar, presidente de la RFEF, el técnico español dispuso otra vez un ejercicio defensa-ataque en una portería, en el que Iker Casillas, Sergio Ramos, Pablo, Puyol, Pernía y Xabi Alonso desarrollaron la faceta de contención ante los ataques del quinteto integrado por Senna, Xavi, Torres, Luis García y Villa. Luis Aragonés hizo posteriormente el mismo trabajo con los jugadores que se sentaron en el banquillo, a los que siguió con la misma intensidad y exigencias. España rezuma buenas sensaciones y alegría por el exitoso estreno, pero también quiere respirar aires de calma, tranquilidad y sosiego.

Este joven equipo de Luis Aragonés se ha aprendido bien la lección que ofrece la historia, el cuerpo técnico y los más veteranos. De nada vale la exhibición de Leipzig si no se rubrica, para empezar, ante Túnez y Arabia Saudí. Las manifestaciones de todos los componentes del equipo nacional mantienen la línea de la cautela, de la precaución y de la huida de la euforia, y aceptan obviamente con tremendo agrado los elogios unánimes llegados desde todo el mundo. Solamente se mira el partido del Gottlieb-Daimler Stadion de Stuttgart contra el equipo que dirige el francés Roger Lemerre, al que Luis Aragonés conoce muy bien después de haberle seguido 'in situ' en la Copa de Africa de Naciones, en Egipto. Se nota, además, que España ha impresionado y que muchos ojos se centran ahora en la 'roja'.