En la imagen, la pista del velódromo Palma Arena.

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Cuatro años y medio después de su estreno, el velódromo Palma Arena al fin ha recibido la homologación por parte de la Unión Ciclista Internacional. Pese a acoger el Mundial de ciclismo en pista de 2007, hasta finales de 2011 la instalación no ha recibido el visto bueno por parte del organismo rector de este deporte, que hizo llegar a sus gestores una notificación esperada desde hace semanas. La visita el pasado mes de junio del coordinador de pista de la UCI, Gilles Peruzzi, dejó virtualmente cerrado el largo proceso de homologación de la pista. El técnico validó el cambio de pista y el grueso de las reformas realizadas en la instalación, dejándola pendiente de cerrar pequeños detalles y deficiencias ya subsanadas, aunque hace unas semanas, el organismo ya requirió información con el fin de redactar el documento de homologación.

De esa manera, la firma del presidente de la UCI, Pat McQuaid, era el único punto pendiente dentro de un proceso que arrancó en 2008 y ha llevado consigo varias inspecciones, el cambio de la pista (condición indispensable para la UCI para proceder a la homologación) y otros elementos, y una larga polémica a la hora de valorar quién debía hacerse cargo del coste de los trabajos. El Govern, a través del Consorcio del Palma Arena, asumió el pago de las obras para no retrasar más el proceso, a expensas de depurar responsabilidades a nivel legal con los arquitectos García Ruiz, quienes a su vez subcontrataron al técnico holandés Sander Douma para la construcción de la pista.

Objetivos

Pese a no estar hasta ahora homologado por la UCI, el velódromo ha acogido competiciones a nivel local y nacional, validándose récords estatales por parte de la Federación Española. La obtención de la preciada validación, situando al Palma Arena como pista de categoría uno y al máximo nivel internacional (puede acoger Mundiales absolutos e incluso Juegos Olímpicos), abre un nuevo horizonte para la instalación, cuya construcción se halla inmersa en una compleja instrucción judicial.

Además de seguir acogiendo el CEAR de pista, al Centre de Tecnificació, a los pistards locales, selecciones internacionales y diversas competiciones estatales y territoriales, el reto es ahora ampliar los usos ciclistas del velódromo, aprovechando su homologación. Eventos patrocinados y de bajo coste para las arcas públicas son el objetivo prioritario, planteándose citas como el Mundial de pista de veteranos o incluso otros como el récord de la hora, con el fin de rentabilizar un recinto cuyo coste se disparó sobre lo previsto y condiciona todavía las cuentas del Govern.