Imagen de Enric Mas. | Efe

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Juan Ayuso (UAE) volverá a vestirse con la 'Maglia Azzurra' un día más después de que el alemán Philipp Bauhaus (Bahrein Victorious) ganara este miércoles la tercera etapa de la Tirreno Adriático, con final accidentado incluido. El mallorquín Enric Mas (Movistar Team) terminó la etapa en el gran grupo y ocupa el puesto 31 de la general a 38 segundos del líder.

Ayuso llegó con entereza a la meta en una jornada en la que la lluvia que cayó de manera intermitente marcó la 'volata' final.

El belga Jasper Philipsen intentó hacerse hueco para optar al triunfo, pero se fue al suelo en una curva a izquierdas a escasos metros de la meta que le alejó del doblete tras su exhibición en la etapa precedente y tuvo que ceder el protagonismo a Bauhaus, sobrado para entrar primero por delante del italiano Jonathan Milan (Lidl-trek) y del francés Kevin Vauquelin (Arkea) tras 5 horas y 25 minutos de competición.

La jornada más larga de esta 'carrera de dos mares', un recorrido de 225 kilómetros entre Volterra (Florencia) y Gualdo Tadino (Perugia) con un puerto puntuable en el tramo final antes de meta y un desnivel de 2.100 metros, se decidió en los últimos metros, un final técnico anunciado, con un repecho tras el descenso del único punto exigente del recorrido. La diversión estaba asegurada hasta el final.

Igual que en la etapa precedente que devoró Philipsen, accidentado en esta, se organizó una temprana fuga que tampoco tuvo éxito. En este caso, fue mucho más reducida, protagonizada solo por el suizo Jan Stockli (Team Corratec), que ya estuvo en la del martes, y el italiano Samuele Zoccarato (Green Project-Bardaiani).

Llegaron a gozar de una máxima ventaja de 11 minutos a falta de 200 kilómetros, de 10 a falta de 135, sobre el pelotón, que también, como en la etapa precedente, dejó hacer, sabedor de que el éxito de los fugados era altamente improbable.

La caza era cuestión de tiempo, no era una amenaza en un día de especial carga para el tren inferior. Empezó a apretar el pelotón y fue reduciendo progresivamente la brecha hasta cazar a Stockli a falta de 70 km.

Entonces la lluvia obligó incluso al danés Jonas Vingegaard (Team Visma) a servirse de la ayuda del coche de equipo para ponerse un chubasquero. El pelotón se reagrupó al completo tras 201 kilómetros de escapada de Zoccarato.

Se situó entonces al frente, en el momento en el que las cosas se pusieron serias, el ecuatoriano Richard Carapaz (EF-Educational). Con buen ritmo, con piernas, con frescura mandando en la subida a Casacastalda, 7 km con una pendiente de 3,2% que dio paso a un descenso complicado por la condición mojada de la carretera. Ahí no hubo problemas por la condición del suelo mojado.

Cedió Carapaz su puesto de privilegio tras el rápido descenso y los equipos trabajaron entonces para colocarse bien en el tramo final superada la cota más alta de la etapa. El pelotón llegó a los últimos kilómetros unido, con el Alpecin-Deceuninck mejor situado para una posible lanzada, para una 'volata' final que se antojaba muy igualada.

Y con todo por decidir, con el Alpecin-Deceuninck como favorito para llevarse otra etapa al esprint, la última curva dictó sentencia. Philipsen fuera de combate. Emergió Bauhaus entre el caos y se hizo con suficiencia con la tercera etapa de la Tirreno Adriático.

Ayuso volverá a defender su camiseta azul, la de líder de la general, este jueves, en otra etapa larga de 204 km entre Arrone y Giulianova, con más de 2.500 metros de desnivel.