Panorámica del Palau d'Esports de Son Moix durante un partido del Palma Futsal la pasada temporada. | Palma Futsal

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Tras el paréntesis de la liga del pasado fin de semana, el Palma Futsal retoma el pulso a la competición en pleno esprint final hacia un cierre de la campaña de abonados que ya roza su récord. El club de Ciutat ha superado los 3.000 socios según ha informado este lunes y ha activado la cuenta atrás para completar el aforo de Son Moix. Los aficionados aún tienen los próximos días o hasta que se alcance el tope de los 3.100 abonos para asegurarse su asiento en una temporada muy especial por el estreno en la Champions.

Menos de un centenar de abonos siguen disponibles y los interesados pueden adquirirlos tanto en la sede del club en el Palau d'Esports de Son Moix o a través de la página web del Palma Futsal. El plazo para hacerse socios pondrá punto y final este sábado coincidiendo con el partido que los hombres de Antonio Vadillo disputarán ante el Movistar Inter en la segunda jornada de liga en Primera División. Tras el empate cosechado en el duelo inaugural ante El Manzanares, los de verde pistacho tratarán de brindarle la primera alegría del curso a su afición, que ha vuelto a responder como de costumbre.

Las cifras de abonados del Palma Futsal le convierten en la segunda entidad deportiva con mayor número de socios de la Isla por detrás del Real Mallorca y al mismo tiempo lo colocan en la vanguardia de la mejor liga del mundo. La fidelidad de la gran familia del conjunto de Ciutat es una garantía para disfrutar del mejor ambiente posible en el Palau d'Esports, que tiene que ser uno de los pilares para el equipo a la hora de pelear por los objetivos.

Cabe destacar que esta temporada los aficionados del Palma Futsal tendrán acceso con su abono a los partidos de liga y unos hipotéticos playoffs por el título así como a los de la Copa del Rey si llegan a disputarse en Son Moix a excepción de una posible final a cuatro. El estreno en la máxima competición continental no está incluido, ya que el formato de competición obliga a los isleños a disputar una primera fase en tierras belgas.