El presidente del Real Mallorca, Jaume Cladera. | Teresa Ayuga

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Utz Claassen ha recordado a Jaume Cladera, todavía presidente del Real Mallorca, que debe cumplir su palabra y convocar al consejo de administración del club para que este órgano de poder analice y posteriormente vote la destitución como presidente del Mallorca del que en su día fuera conseller de Turisme.

Paralelamente a la convocatoria de este consejo, el propio alemán, junto a los también consejeros Pedro Terrasa, Pep Roig y Gabriel Cerdà, han instado a Serra Ferrer a que se analice con detalle la situación deportiva del club porque en apenas unas semanas la situación se ha vuelto insostenible tanto dentro como fuera del campo.

«Deslealtad»

Utz Claassen recuerda al presidente que ya no cuenta con el apoyo absoluto del consejo apuntando a su «deslealtad» como principal motivo que esgrime para que sea destituido de su cargo de presidente, consejero delegado, presidente institucional y de la fundación.

Claassen indica que Cladera ha sido «desleal» con varios miembros del consejo además de realizar una gestión que el alemán califica de «mala».

A la finalización de la última reunión del consejo se acordó la convocatoria de un próximo cónclave en un periodo de 15 días y de ahí que se espere que este encuentro se celebre el 17 o el 18 de diciembre de este año. En la misiva que ha remitido Utz Claassen al presidente y que obra ya en poder de todos los consejeros y del secretario del club, el alemán califica de «lamentable y deplorable, por no decir vergonzoso, que una persona que ya sabe muy bien que ha perdido la confianza de la mayoría absoluta de sus colegas, todavía se agarra a su oficio sin cualquier base de legitimación democrática».

Y es que Cladera y Serra tienen el control del club por una simple cuestión de formas ya que si en la última reunión del consejo el presidente hubiera permitido que se tratara su destitución, éste estaría ya desposeído de sus cargos y por lo tanto el club dejaría de estar «secuestrado», como apuntan los consejeros que habiendo invertido mucho más que Jaume Cladera y teniendo la mayoría para destituirle, no pueden formar parte de la administración del club, sobre todo en este momento de máxima crisis donde es imprescindible unión o, como mínimo, capacidad para reunirse, hablar de cara y tratar de buscar soluciones a los fuegos continuos que han ido abriéndose en el seno de la institución balear.

La facción del consejo que busca inyectar un nuevo espíritu al club no entiende, entre otras situaciones, cómo antes de conocer el resultado del sábado ante el Athletic Club se afirme que Caparrós tiene el puesto asegurado porque en fútbol pueden darse muchas situaciones que obligan a mover ficha de inmediato y otra goleada en contra en la próxima jornada de Liga haría que el ambiente se convirtiera en irrespirable, mucho más de lo que está en estos momentos.

Comunicación

Por qué no hay comunicación entre el primer y el segundo equipo, qué opina Caparrós de la crisis, qué jugadores es necesario fichar para poder reforzar el grupo y un largo etcétera de cuestiones son imprescindibles que se analicen con urgencia, pero de momento ni Serra ni Cladera son partidarios de compartir sus inquietudes con el resto de accionistas y la única solución es dejar pasar el tiempo y ver qué pasa, sin ir más lejos, en el próximo partido de Liga contra el Athletic Club. Una victoria les permitirá ganar tiempo, pero una derrota desencadenaría consecuencias inimaginables. Esta es la situación por la que atraviesa el club en estos momentos, sumergido en una de las crisis más sobresalientes de su historia.